lunes, 13 de julio de 2015

LOS BIENES CULTURALES COMO OBJETOS ECONÓMICOS. Una tragedia para el patrimonio cultural



Fernando García Díaz

“La condición de objetos de inversión que ha adquirido el arte, y especialmente la pintura en las últimas décadas, constituye en primer lugar una realidad indesmentible, de la que da cuenta una infinidad de hechos y de testimonios, y en segundo, un conjunto de determinantes de todo lo que es y lo que representa el mundo del arte en la actualidad”.  


Paris, Mayo de 1952. Galería Charpantier, remate de la colección de Gabriel Cognacq. Desde un comienzo la subasta despertó gran interés. Múltiples razones parecían explicarlo. Desde luego se trataba de una valiosa colección de piezas artísticas, especialmente de pinturas; pero también otras situaciones hacían destacar la ocasión. El dueño de las piezas, conocido mecenas francés, había sido acusado de colaboracionista con el régimen nazi. Después de todo, durante el gobierno colaboracionista de Petain había sido Presidente del Consejo Superior de Museos de Francia, y en 1944 condecorado por el fascismo español con la “Orden de Isabel la Católica”, en grado de Gran Cruz. Él sin embargo rechazaba esas imputaciones, señalando que su única preocupación había sido velar por los tesoros artísticos de su patria. Expulsado de su cargo, Gabriel Cognac, aduciendo dolor y amargura por ello, modificó su antiguo testamento, desheredando al Estado francés y entregando todas sus valiosas colecciones a una entidad filantrópica.

El día del remate más de 5.000 personas se congregaron, según la prensa de la época([1]), incluyendo a los directores de los museos de Bruselas y Hamburgo, a representanteS del Museo Británico, a los coleccionistas y “marchans” de arte más famosos, y a celebridades como Greta Garbo.

La subasta comenzó con pintura antigua, que empezó con precios prudentes, que fueron rápidamente subiendo. La locura se produjo con la pintura moderna. Por un obra al pastel de Degas se pagaron 5.700.000 francos, por un Van Gogh, “Les Chardons”, 16.500.000 francos, por un Renoir, “Les deux seurs”,  19.000.000, y la locura misma, por un Cezanne “Les pommes y les biscuits”, 33.000.000.

Todos parecen coincidir en que en este momento se produce “el nacimiento de un mercado”([2]), el moderno mercado del arte. Y es que desde ese momento, el mercado del arte nunca más volvió a ser el mismo. En años posteriores se incorporaran los bienes arqueológicos y las antigüedades a este nuevo mundo.

Abandonado ya en lo esencial el valor simbólico asociado a la construcción de la nacionalidad, y perdido el rol del Estado como principal sustentador y responsable del patrimonio cultural nacional, los bienes materiales empiezan a adquirir un valor comercial como seguramente no habían alcanzado nunca, con la excepción de los artísticos, que ya en otros períodos se habían destacado por ello. De este modo, se genera una demanda especial, que hace subir el precio de algunos de ellos a cifras hasta ese momento inimaginables y el de la mayoría, a valores dignos de resultar atractivos para comercializar con ellos.

En los años siguientes se inicia una escalada de precios que permite que entre 1952 y 1956 al menos 12 cuadros consiguieran sobrepasar la frontera de las 10.000 libras, pero que explota nuevamente en 1957, cuando sólo en una subasta, que duró 93 minutos según da cuenta la prensa de la época, Sotheby’s de Londres remata la colección Weinberg, de Nueva York, y 9 cuadros de artistas impresionistas y post impresionistas superan esa cifra con holgura([3])([4]). Destacaron también los precios alcanzados más tarde en las subastas de la colección de Goldshidt en Londres y de Lurcy en Nueva York; pero va a ser la subasta en la casa de remates Parke- Bernet, en 1961, del cuadro “Aristóteles contemplando el busto de Homero”, de Rembrandt, rematado en 2,3 millones de dólares, lo que hará explotar los titulares de la prensa, y marcará la tendencia al alza creciente que hasta hoy, con leves caídas, caracterizarán al mercado del arte. El Museo de Arte Metropolitano de Nueva York, (Met) adquirente del cuadro, dará también mucho que hablar cuando en 1972 adquiere, por un millón de dólares, una crátera de Eufronio, que más tarde deberá devolver a Italia, pues la obra era producto de un saqueo, y el Met no tenía como no saberlo.

Un aspecto importante en el desarrollo de este mercado del arte dice relación también con la agresiva actitud desarrollada por las casas de subasta, dentro de las cuales Sotheby’s lleva la delantera.

El arte latinoamericano contemporáneo irrumpe, a nivel internacional en la década de los años 80. Su visibilización se manifiesta de diferentes maneras, especialmente con exposiciones internacionales, creciente participación en el mercado internacional del arte, así como en numerosas publicaciones y estudios sobre la materia. Probablemente desde un multiculturalismo de raíces modernas, la imagen de lo latinoamericano sigue ubicándose como parte del “otro”. Frente a una Europa y un  Estados Unidos que representan lo cristiano, lo europeo, lo civilizado, lo masculino, en definitiva lo humano, esta América del sur del Río Bravo sigue simbolizando lo pagano, lo indio, lo salvaje, lo femenino, lo animal, y de este modo, privilegiándose una pintura que de algún modo refleje principalmente “lo otro”, más que “lo universal”.

De este modo, a principios de los años 90 encontramos las primeras obras de autores latinoamericanos cuyo precio supera la simbólica barrera del millón de dólares. Y si bien resulta difícil confeccionar una lista que proporcione información segura sobre precios de ventas privadas, por la falta de información, pero sobre todo por lo contradictoria, errónea e interesada que puede ser la que circula a través de los medios de prensa, si es posible hacerlo a partir de los datos alcanzados en remates públicos. Gonzalo Fontanés, sobre la base de cuadros latinoamericanos vendidos en subastas en Nueva York, ha confeccionado una lista de las 61 pinturas más caras, considerando sólo a las que han alcanzado o superado el millón de dólares([5]). Siguiendo a Gonzalo Fontanés en su publicación, podemos señalar que el primer cuadro que da inicio cronológico a esta lista de “más de un millón de dólares” es “Diego y yo”, de Frida Kahlo, por la que en un  remate en Sotheby’s, el 2 de mayo de 1990, se pagó 1,3 millones de dólares. En materia de precios, la década de los noventa es prácticamente entera de los mexicanos. Fuera de un Botero vendido el año 1992 y un Matta, vendido en 1999, todas las demás pinturas que superan el millón de dólares pertenecen a mexicanos, 6 obras de Tamayo, 5 obras de Diego Rivera, 3 de Frida Kahlo y 1 de Velazco, forman las 15, de las 17 que entre 1990 y 1999 superan la cifra señalada. Más tarde se incorporarán a este selecto grupo de pintores de más de un millón de dólares los chilenos Claudio Bravo y Mario Carreño (nacido en Cuba), el mexicano Alfredo Ramos Martínez, el uruguayo Joaquín Torres García, el argentino Lucio Fontana, el mexicano José María Velasco, el cubano Wilfredo Lam y la mexicana Remedio Varo (nacida en España).

Hasta agosto del 2011, fecha en que está actualizada la lista a que hemos hecho referencia la pintura mejor pagada de un autor latinoamericano sigue siendo “Trovador” (1945), de Rufino Tamayo, por la que, en una subasta el 12 de mayo de 2008, en la Casa Christie, de Nueva York, se pagaron 7.209.000 dólares. En todo caso, como destaca Gonzalo Fontanés, lejos de constituir todo esto una prueba de sobrevaloración del arte latinoamericano,  sirve “Como dato, para ver lo menospreciado de los artistas latinoamericanos dentro de este mundo de subastas internacionales, la suma total de ventas de estas 61 obras es de: $ 122.231.947  millones de dólares. Este dinero “sólo” alcanza para comprar un Picasso como “Nude, Green Leaves and Bust”, 1932, subastado el 4 de mayo de 2010 por Christie´s”([6]).

El despertar del mundo artístico latinoamericano ha significado también el surgimiento de nuevos espacios de comercialización, siendo quizás el último más relevante, la feria de arte Pinta, nacida en Nueva York el año 2007 y abierta en Londres por primera vez el año 2010 y por segunda en junio del año 2011. La feria de Londres logró consolidarse, recibiendo el apoyo de importantes instituciones europeas, la Tate Modern de Londres, la colección de Arte Latinoamericano de la Universidad de Essex de Inglaterra, el Centro Georges Pompidou de París y el Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León (MUSAC), de España.

El mercado del arte sigue creciendo hasta nuestros días, preocupando cada vez más al mundo de las finanzas. Quizás el fenómeno más relevante de los últimos años ha sido la irrupción de China en él, lo que por lo demás ocurre de manera coherente con los cambios de la economía mundial. Durante el año 2011, China, con un 30% de cuota, desplazó por primera vez a Estados Unidos, con un 29%. Durante el año 2010 China había desplazado del segundo lugar al Reino Unido, que de este modo, queda ahora en un tercer lugar, con el 22%. Las ventas de arte y antigüedades habían experimentado en China un crecimiento extraordinario el año 2010, con un  177%. El año 2011 lo hicieron en un 64% respecto del año anterior, acaparando, los sectores moderno y contemporáneo el 70% del mercado. "La dominación del mercado chino se explica por el enriquecimiento individual, por una oferta interna vigorosa y una dinámica de inversión de parte de los compradores de arte chinos", explicó Clare McAndrew, economista cultural especializada en el mercado de las bellas artes y las decoraciones”([7]).

La emergencia China tiene un significado no sólo desde el punto de vista de los dineros que en arte se invierten. También lo tiene desde la perspectiva de los objetos y artistas con mayor presencia en el mercado. Así, durante el año 2011 no fue Picasso el artista con mayor ventas acumuladas en remates durante el año, como había ocurrido  durante 13 años anteriores, sino Zhanh Daquian, artista chino. Y el segundo, Qi Baishi. Más aún, dentro de los 10 más vendidos, cinco fueron artistas chinos. (Sólo en esta línea, de ingentes demandas del patrimonio cultural chino, se puede entender cómo logro Cristhie’s rematar en julio del año 2011, cuando la economía mundial ya había empezado a recibir el “efecto Grecia”, arrastrando a las bolsas del mundo, un set de 4 porcelanas chinas de unos 130 centímetros, en casi 13 millones de dólares).

La presencia China en el mercado del arte ha sido incluso más explosiva que en la economía mundial. El año 2006 representaba sólo el 5% del mercado (y E.U. el 46%). En sólo 5 años China subió al 30% y E.U: bajó al 29%.

En lo que al ámbito cultural se refiere, el elemento determinante parece ser la total y definitiva transformación de los bienes culturales en bienes económicos, valorados en consecuencia por su valor de cambio, con frecuencia transformados en bienes de inversión; y en definitiva, mantenidos o destruidos según lo que se esté dispuesto a pagar por ellos.

La condición de objetos de inversión que ha adquirido el arte, y especialmente la pintura en las últimas décadas constituye en primer lugar una realidad indesmentible, de la que da cuenta una infinidad de hechos y de testimonios, y en segundo lugar, un conjunto de determinantes de todo lo que es y lo que representa el mundo del arte en la actualidad.

Entre los múltiples testimonios que dan cuenta de esta realidad, uno que vale la pena destacar, por el peso de quien viene, es el de Peggy Guggenheim, famosísima coleccionista de arte,  tercera esposa del pintor surrealista Max Ernst y descubridora del genio de Jackson Pollock. Describiendo sus deshaciertos como coleccionista, a los cuales se refería como sus “siete tragedias en mi vida de coleccionista”  señala “Pero el peor error fue regalar dieciocho Pollock, aunque me consuelo pensando en la gran suerte que tuve de poder juntar mi magnífica colección en una época en que los precios eran todavía normales, antes de que el mundo del arte se convirtiera en un mercado de inversiones”. Y si recordamos que en el año 2006 la pintura de Pollock “Number 5”, del año 1948, fue vendida por David Geffen en 139 millones de dólares, transformándose en el cuadro más caro de la historia, resulta más fácil comprender la apreciación de Peggy.

La transformación de los bienes culturales en bienes de inversión económica ha traído cambios sustanciales al mundo del arte y la cultura. Desde luego ha permitido que algunos artistas, aquellos a quienes el mercado ha transformado en modernos reyes Midas, ganen grandes cantidades de dinero. Aunque en estricto rigor quienes verdaderamente han ganado mucho, mucho, mucho dinero, han sido los comerciantes de arte, y dentro de ellos, en primer lugar Sothesby’s en primer lugar y Christie en segundo.

Pero el mercado fragmenta la realidad, en beneficio de la obtención de las mayores utilidades, y la transforma en meros mecanismos de negocios, que si se limitaran sólo a los efectos descritos no merecerían mayor comentario en un texto como este; pero el problema es mucho mayor. Hay al menos otros 3 efectos negativos que merecen comentarios aparte.

En primer lugar está el obvio efecto de terminar siendo los compradores de más recursos quienes deciden hacia donde marcha el arte. Es cierto que este efecto ha estado presente desde siempre. No es casualidad que desde Constantino hacia adelánte los artistas más destacados hayan estado al servicio de la Iglesia, y más tarde de ésta y de las Monarquías. El que esto ocurra en la actualidad sin embargo, tiene otras connotaciones sociales. Y es que en un período de auge político de la democracia, de proclamación de la igualdad de los hombres, como del derecho  universal a gozar del patrimonio cultural, violenta las conciencias, por un lado el que sigan siendo los grandes amos del dinero quienes imponen que debe y que no debe valorarse en el arte, y por otro, que dicha valoración se reduzca a lo que el propio mercado está dispuesto a pagar por él.

El segundo gran efecto que detectamos, es que al insertarse el mundo del arte y la cultura en el mundo de la economía, se terminan aplicando los patrones morales imperantes en él, que claramente se encuentran muy alejados de aquellos que, según UNESCO, deben guiar el desarrollo de la cultura y el arte.

El sitio web “Arte y Mercado (A&M), una de las páginas españolas más destacas sobre la materia, es un buen lugar para conocer como se da ese maridaje, necesariamente mal avenido, que es considerar el  arte como negocio.

Y decimos mal avenido, porque si bien para el mundo de los negocios (y en gran medida de la simple especulación) se puede tratar de una nueva fuente de dinero, para la cultura y las artes significa una verdadera tragedia, entre otras cosas, porque termina imponiéndose las reglas de la economía liberal imperante, que poco tiene que ver con el mundo de la cultura.

Esta situación se refleja desde una contradicción claramente insalvable que las páginas que comentamos dejan ver. Así por ejemplo, mientras se encabeza una página con una cita de David Hockney, sin duda uno de los artistas más influyentes del siglo XX, diciendo “Creo firmemente que la pintura puede cambiar al mundo… Creo que parte de mi trabajo como artista consiste en demostrar que el arte puede mitigar la desesperación” y más abajo se cita a Chagall diciendo “El arte es sobre todo un estado del alma” en las líneas siguientes se dirige la búsqueda a temas como valoración del arte, tasaciones, subastas, etc. Y si hemos dicho que en este maridaje se impone el mundo de los negocios, frío, impersonal y a menudo carente de los valores morales más básicos, ello queda perfectamente de manifiesto en  las “Reglas a seguir para una acertada inversión”, de Jennifer Hill, que el sitio transcribe. En la pagina, y poco después de copiar la frase de Leonardo da Vinci  "La pintura es poesía muda; la poesía pintura ciega." En ellas se señala, entre otras cosas, que “Se recomienda tener cuidado con las obras producto de saqueos de guerra” o “Se recomienda tener cuidado con el arte exportado ilegalmente. Tales obras podrían resultar ser difíciles de revender y otros países podrían tratar de recuperarlas. Usted podría encontrarse al final de una demanda judicial” o “No se recomienda invertir en ejemplares robados”([8])([9]). Como se puede apreciar de su simple lectura, ninguna de esas recomendaciones es capaz de aprobar las mínimas exigencias que sobre la materia ha ido elaborando la UNESCO.

Por último, y respecto de este efecto no parece haber dos opiniones, las artificiales cifras que la especulación financiera termina pagando por el los bienes culturales, como ninguna otra causa, han estimulado, de manera exponencial, el robo de museos, iglesias, galerías o colecciones, el saqueo de sitios arqueológicos y paleontológicos, las falsificaciones de todo tipo de bienes culturales y el tráfico ilícito hacia países donde se obtienen mayores precios por dichos objetos. Karl Meyer, en su ya clásica obra sobre “El saqueo del pasado”, señalaba en 1973 “Más que cualquier otro elemento único, el incremento de los precios del arte ha sido responsable por el robo, mutilación y destrucción totales de obras de arte en todas partes del mundo…”([10]). Fernando Baez, 36 años después señalaba “El saqueo de bienes culturales también es fomentado, ante todo, por razones estrictamente económicas, que movilizan bandas dedicadas a la expoliación sistemática de yacimientos arqueológicos, paleontológicos, subacuáticos y pintura rupestre en cuevas protegidas”([11]). Ratificando lo anterior, y mostrando una de sus aristas más dramáticas, la prensa mundial informaba, a mediados del mes de junio del 2012, que,  la crisis económica que afecta a Grecia causaba estragos en materia de patrimonio cultural, no sólo porque las exploraciones arqueológicas y las investigaciones se abandonaban por falta de recursos, sino porque habían aumentado los saqueos a sitios arqueológicos([12]) y los museos habían visto aumentar los asaltos([13]). La sistemática realización del evento automovilístico “Dakar”, en América Latina, no obstante la conciencia que se tiene que cada vez que ocurre se destruyen decenas de sitios arqueológicos, es una prueba más de todo ello([14]). Y la destrucción de los centros históricos en las ciudades americanos, para dar paso al “progreso” del cemento, otra.

Incluso en Chile, en donde el mercado del arte no tiene, hasta el día de hoy una gran presencia desde la perspectiva económica, esta realidad se hacía notar hace ya dos décadas. “Para los entendidos en la Bolsa, que se desesperan al ver el IPSA y/o el IGPA con signo negativo, y luego para los partidarios de los fondos mutuos, de los pagarés, de comprar propiedades y luego revenderlas; en fin, para todo quien tiene dinero y duda donde invertir, existe una alternativa diferente”([15]), señalaba en 1992 la revista Economía y Negocios” del diario El Mercurio, en un artículo cuyo título “Arte, otra buena alternativa”, no dejaba lugar a dudas.


Santiago, septiembre de 2014




[1] Véase “Una sensacional subasta de pinturas”, en “La Vanguardia Española”, domingo 18 de mayo de 1952, pág. 11, disponible en http://hemeroteca.lavanguardia.com/preview/1952/05/18/pagina-11/32804177/pdf.html
[2] JIMÉNEZ, PABLO, “El nacimiento de un mercado”, ABC, Madrid 23-12-1990, pág. 60.
[3] LA VANGUARDIA ESPAÑOLA”, “Un Van Gogh alcanza las 31.000. Una importante subasta de arte en Londres. En 93 minutos se liquida la colección en 326.520 libras”  jueves 11 de julio de 1957, pág. 10,
[4] ABC,”Subasta de Obras de Arte en Londres. Esculturas, bronces y pinturas de impresionistas franceses, vendidas en 326.520 libras esterlinas.,  jueves 11 de julio de 1957. Edición de la mañana, pág. 37, disponible en http://hemeroteca.abc.es/nav/Navigate.exe/hemeroteca/madrid/abc/1957/07/11/037.html
[5] FONTANÉS, GONZALO “Las pinturas latinoamericanas más caras”, en http://arteyartistas.org/las-pinturas-latinoamericanas-mas-caras/   Disponible 17 de julio de 2012.
[6] FONTANÉS, GONZALO idem 
[8] HILL, JENNIFER, “Reglas a seguir para una acertada inversión” en Arte y Mercado,  http://www.arteymercado.com/decalogo.html
[9] En todo caso tenemos que reconocer que dichas reglas no fueron elaboradas por el sitio en cuestión sino difundidas por la agencia Reuters, al parecer en junio del 2008
[10] MEYER, KARL E.  “El saqueo del pasado. Historia del tráfico ilegal de obras de arte”, F.C.E., México, agosto de 1990, pág. 23
[11] BAEZ, FERNANDO “El saqueo Cultural de América Latina. De la Conquista a la globalización. Editorial debate. Primera edición en la Argentina bajo este sello, julio 2009, pág. 238.
[12] Así por ejemplo en El Correo del Orinoco, Caracas, Venezuela,  disponible en http://www.correodelorinoco.gob.ve/multipolaridad/aumentan-saqueos-a-sitios-arqueologicos-griegos-por-crisis-economica/# (17.07.2012)
[14] Así por ejemplo en “Dakar 2015: La competencia "criminal" que denuncian arqueólogos y pueblos originarios” en http://www.elmostrador.cl/cultura/2014/06/02/dakar-2015-la-competencia-criminal-que-denuncian-arqueologos-y-pueblos-originarios/  
[15]  Revista Economía y Negocios, “Arte, otra buena alternativa”, Diario El Mmercurio, 2 de septiembre de 1992, pág.4