domingo, 2 de junio de 2024

ABORTO, LA HIPOCRESÍA DE LA DERECHA

 

Entre los anuncios de la Cuenta Pública rendida por el Presidente Boric este 1° de junio de 2024, estuvo el que señalaba que iba a proponer un proyecto de ley que ampliara los derechos sexuales y reproductivos de la mujer, estableciendo el aborto libre. Bastó que mencionara el tema, para que, como niños malcriados a los que se les amenaza con quitarles un dulce y les da una pataleta, algunos diputados de la extrema derecha nacional, olvidando lo que debiera ser su principal actitud, estar dispuestos a discutir democráticamente los temas, en definitiva, a parlamentar, (para lo cual es básico oír al interlocutor), hicieron abandono del salón. En las horas siguientes, mientras algunos intentaban justificar esa reacción, otros insistían en la postura, señalando esta vez que no había votos para aprobar la ley (es decir no tenemos nada que discutir pues las decisiones están previamente tomadas) o peor aún, que no era un tema relevante y que no se podía legislar para las minorías. (¡Como si no se tratara de miles de mujeres que cada año deben decidir entre realizarse un aborto clandestino o no, decisión que considera aspectos como la significación de la muerte, la valoración de su sexualidad, la calidad de vida, el derecho a la autodeterminación de sus cuerpos, en definitiva, su propia dignidad!)

 

Nadie discute la importancia de penalizar el aborto sin o contra la voluntad de la mujer embarazada. El tema conflictivo es el aborto consentido. Desde hace ya varios años y especialmente desde después del estallido social, la legalización del aborto libre se ha venido planteando como demanda, en numerosos foros, en el propio parlamento, en el mundo del feminismo, en las manifestaciones callejeras, en definitiva, en instancias de todo tipo.

 

De manera permanente y obstinada, la derecha se ha opuesto a discutir el tema, y cuando no ha podido eludir la discusión, ha votado en contra. Al hacerlo, siempre se ha insistido en que ellos están en contra del aborto pues que se trata de un crimen horroroso, contra los más desvalidos suelen agregar, y que por ello debe mantenerse y sancionarse como delito. Mirado desde afuera el discurso puede parecer incluso coherente, pero a poco de analizar surge verdaderamente como un acto de suma hipocresía,

 

Desde luego, estar en contra del aborto debiera significar en primer lugar estar dispuesto a movilizar acciones y recursos para prevenir su ocurrencia, para disminuir su realización al mínimo posible. Y aquí aparece el primer acto de hipocresía.

 

Sabido es que la gran mayoría de los abortos consentidos, y sólo a ellos nos referimos aquí, son resultado de un embarazo no deseado. Por ello, no puede extrañar que lo que efectivamente disminuye el número de abortos, es precisamente la reducción de los embarazos no deseados. De este modo, el primer objetivo a tener en cuenta en una política contraria al aborto debiera ser la disminución de dichos embarazos. Ahora bien, la experiencia y la investigación internacional demuestran, sin ninguna duda, que entre los factores que más ayudan a disminuir los embarazos no deseados se encuentran:

·                    La educación sexual y reproductiva

·                    La planificación familiar

·                    Los servicios anticonceptivos fácilmente al alcance de quienes tienen una vida sexual activa.

·                    El aumento del poder de las mujeres en la capacidad para tomar decisiones sobre aspectos sexuales y reproductivos.

Un caso paradigmático de lo que estamos planteando lo constituye Países Bajos (Holanda) que posee la mayor libertad para la práctica del aborto y sin embargo presenta una de las tasas más bajas de la Unión Europea, como consecuencia de un exitoso plan de educación sexual.

En nuestro país en cambio, un plan de educación sexual y reproductivo a hombres y mujeres, que efectivamente empodere a estas últimas, que fortalezca la planificación familiar y permita acceso fácil a métodos anticonceptivos no ha podido implementarse, principalmente porque los mismos parlamentarios que tanto se escandalizan porque se va a colocar en discusión el tema del aborto, se han opuesto y se siguen oponiendo de manera sistemática a esto.

El segundo elemento a considerar, es que si yo rechazo el aborto porque lo considero un delito grave, debo velar seriamente porque se sancione con la pena penal que corresponda tanto a las mujeres que se realizan un aborto, o consienten en que un tercero lo haga, como a dicho tercero. Y aquí vuelve a resurgir la hipocresía.

No tenemos cifras mayoritariamente aceptadas sobre el número de abortos ilegales que cada año se realizan en nuestro país. Un trabajo de Molina y cols. del año 2013 estimaba la cifra entre 72 mil y 148 mil. Cifras más recientes oscilan entre 60 mil y 300 mil. Cual sea la cifra, impacta saber que entre octubre de 2017 y octubre de 2021, sólo 366 mujeres fueron imputadas por el delito de aborto.

Más allá de que la experiencia señala que la sanción penal es ineficaz para reducir la incidencia del aborto, quienes la sostienen, sabiendo que la cantidad de abortos realizados anualmente es cientos de veces superior a la que se condena en tribunales, nada hacen porque ello cambie. No hacen proposiciones legales para mejorar la persecución del delito, no piden más recursos para perseguirlo, ni la creación de brigadas especializadas, ni nada que busque efectivamente disminuir la cifra negra de casos no conocidos, ni menos condenados. En definitiva, no hay ningún interés real en que efectivamente se sanciones a quienes cometen el delito de aborto. Sólo les basta el discurso. No les preocupa que sólo tenga efectos simbólicos, pero no reales.

De este modo, en estricto sentido, la “penalización” del aborto en nuestro país no pasa de ser una mera ficción, afortunadamente.

Es decir, en la práctica la disposición penal es simplemente simbólica, y sólo busca satisfacer la conciencia de aquellos antiabortistas que quieren dormir tranquilos, sabiendo que “en nuestro país está prohibido el aborto”, pues no sólo no se aplica, sino que nada se hace por aplicarla. ¿Será porque en verdad su aplicación es imposible? ¿O alguien cree seriamente que tendríamos policías, cárceles, tribunales, guardias, y en definitiva sociedad para perseguir, enjuiciar y encarcelar cada año a varias decenas de miles de mujeres que abortan? ¿Y para dejar cientos de miles de niños huérfanos de madres?


Las conductas abortivas se dan en todos los estratos sociales, sólo que en los más bajos, a veces, a lo lejos, se castiga algún caso, y con frecuencia doblemente. Primero, pues las maniobras abortivas se suelen realizar por personal no profesional y sin condiciones de higiene y seguridad, aumentando los riesgos de enfermedad, esterilidad y muerte y segundo, pues para que el simbolismo efectivamente funcione, cada cierto tiempo, una ruleta invisible determina que alguna mujer pobre debe irse presa por el delito de aborto, para satisfacción de los antiabortistas.

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En su simbolismo brutal, esa realidad es dramáticamente injusta, clasista y antidemocrática, y sólo se sostiene gracias a una derecha hipócrita, que en lo esencial es injusta, clasista y antidemocrática.

 

Santiago, 2 de junio de 2024

domingo, 19 de mayo de 2024

HOY, SOLIDARIDAD CON PALESTINA. Retomando nuestra historia

 

A menudo, y especialmente después de una catástrofe de esas que estamos ya acostumbrados a sufrir, terremotos, tsunamis, incendios, pero también de eventos como la Teletón, la prensa suele hablar de lo solidarios que somos los chilenos. Y tiene sentido, pues en verdad con frecuencia somos capaces de empatizar con la tragedia de terceros, y hacer esfuerzos por mitigarla. Y esto, no sólo en relación con sucesos de connotación mediática, como los mencionados. También lo somos con el vecino o el pariente que de pronto se ve obligado a organizar rifas o completadas para pagar una deuda de salud, por ejemplo.

Lo que no se dice con tanta frecuencia, es que la solidaridad de los chilenos ha trascendido los sucesos nacionales y en varias oportunidades hemos sido ejemplo a nivel internacional de ello.

Durante la Guerra Civil Española (1936 a 1939), hubo numerosas manifestaciones de solidaridad hacia la Segunda República Española y de condena al fascismo que se había levantado en su contra, liderado por Francisco Franco. Así por ejemplo, hubo decenas de exposiciones y actos de solidaridad en todo el país, numerosos políticos, intelectuales y líderes sindicales condenaron el golpe militar, se recolectaron fondos y se enviaron suministros médicos, alimentos y otros recursos a la España Republicana, para apoyar a los afectados por la guerra. Un grupo de voluntarios chilenos se unió a la Brigada Internacional Abraham Lincoln para luchar en defensa de la República, y como es conocido, Chile acogió a un gran número de exiliados que huían de la represión franquista. Nuestro poeta y premio nobel Pablo Neruda destacó especialmente en la solidaridad con España. En 1937 escribió el poemario “España en el Corazón. Himno a las glorias del pueblo en la guerra”, en el que, junto con exponer los horrores de la guerra, señala las razones de su giro hacia poeta combativo por las luchas de los pueblos. Allí, en “Explico algunas cosas”, refiriéndose a su España rota nos dice:

“…por las calles la sangre de los niños
corría simplemente como sangre de niños
…………………………………………..
“Preguntareis por qué su poesía
no nos habla del sueño, de las hojas,
de los grandes volcanes de su país natal?
Venid a ver la sangre por las calles
Venid a ver
La sangre por las calles
Venid a ver la sangre
por las calles

Más tarde será el inspirador y organizador del traslado de alrededor de 2.200 refugiados hacia Chile, en el conocido viaje del Winnipeg, financiado por el gobierno de Chile.

Algunas décadas más tarde, Chile manifestaría su apoyo al pueblo y la revolución cubana. Hemos condenado sistemáticamente el criminal bloqueo norteamericano, respaldando la soberanía cubana, el derecho a la autodeterminación de los pueblos y condenando lasa diferentes maneras de intervencionismo norteamericano en el país. Hemos tenido con Cuba intercambio cultural y educativo, colaboración académica y hemos realizado eventos culturales en conjunto. Hemos recibido misiones de salud desde Cuba en momentos de emergencia o para colaborar en áreas donde necesitamos ayuda adicional y organizaciones y grupos de solidaridad chilenos han brindado apoyo a programas sociales y educativos en Cuba, incluyendo donaciones de material escolar, equipos médicos y de salud, así como recursos para proyectos comunitarios. Con Cuba tenemos aún hoy un intercambio solidario, que nos recuerda día a día que el imperialismo norteamericano no soporta que un pueblo pequeño y digno sea capaz de ponerse de pie y enfrentarlo exitosamente.

Durante los años 60 y principios del 70 del siglo pasado, Chile fue líder en América del Sur en manifestar solidaridad con del pueblo vietnamita, invadido y masacrado por las tropas norteamericanas. En todo nuestro país, una vez más, estudiantes, obreros, campesinos, sindicatos, organizaciones políticas y civiles condenaron la intervención norteamericana y, de modo similar a lo ocurrido con España, se recolectaron fondos y se enviaron suministros médicos, alimentos y otros recursos. Organizaciones de solidaridad como el Comité Chileno de Solidaridad con Vietnam jugaron un rol destacadísimo. Se recibieron delegaciones vietnamitas, quienes expusieron ante nuestro pueblo la situación que vivía el país. Chile expresó en numerosos foros internacionales su apoyo al pueblo vietnamita, condenando la intervención extranjera. La solidaridad con Vietnam tuvo miles de manifestaciones, rayados, eventos artísticos y solidarios. Particular rol jugaron los estudiantes y los artistas. Una vez más Neruda solidarizó con esta lucha, y mientras Nixon era el presidente de los Estados Unidos responsable de miles de crímenes, él publicaba su “Incitación al Nixonicidio…”. El conjunto Quilapayún, con la dirección musical de Víctor Jara edita su tercer LP, en 1968, primero del sello DICAP, el que titula  “X Vietnam”,  con 12 canciones, y una portada impactante, con un guerrillero vietnamita con el fúsil en alto, diseñada por Enrique Cornejo, cuya imagen, que más tarde se multiplicó en afiches, contribuyó a difundir el mensaje de apoyo. Al año siguiente Rolando Alarcón sacaba su LP “Por Cuba y Vietnam”, también con una imagen conmovedora y combativa. Y en 1971 Víctor Jara sacaba el álbum “El Derecho de Vivir en Paz”.

Un papel especialmente desatacado en los actos de solidaridad con Vietnam lo desempeño la “Marcha por Vietnam”, realizada desde Valparaíso a Santiago, en 1969. Planificada y organizada por diferentes partidos y juventudes políticas de izquierda, así como por grupos sociales y estudiantiles, sindicatos, y otras organizaciones, hicieron que miles de personas, de diversas edades y sectores sociales, pero especialmente jóvenes, marcharan a pie, durante los más de 120 km que separan una ciudad de otra, en medio de canciones, consignas y pancartas contra la guerra. La marcha tuvo una trascendencia internacional y constituyó un elemento muy importante en la concientización y posterior movilización ciudadana contra la guerra.

Con la llegada de la dictadura cívico militar la situación se invirtió, y fue nuestro pueblo el que recibió muestras de solidaridad desde prácticamente todo el mundo. En verdad la solidaridad con Chile, alcanzó dimensiones universales, similares sólo a lo que había ocurrido primero con España y luego con Vietnam.

Decenas de países, especialmente de América Latina y Europa otorgaron asilo a miles de exiliados chilenos. Allí, gobiernos y organizaciones privadas y públicas ofrecieron apoyo a los refugiados permitiendo que decenas de miles de ellos pudieran reconstruir sus vidas. Organizaciones de derechos humanos, religiosas, políticas, culturales, sindicales,  de muy diferentes lugares del planeta llevaron a cabo campañas de denuncia para hacer visibles, ante el mundo, las persecuciones, secuestros, torturas y homicidios, en síntesis, las horrorosas violaciones a los derechos humanos cometidas por la dictadura, mediante, protestas, cartas abiertas, boicots, manifestaciones, exposiciones y acciones de presión diplomática.  Se organizaron también iniciativas que permitieron recaudar fondos para enviar ayuda humanitaria al pueblo chileno, incluyendo alimentos, medicamentos, ropas y otros recursos para, de algún modo, mitigar el dolor que la represión y la crisis económica ocasionaba. Estudiantes, académicos, artistas, músicos, intelectuales de todo el mundo se organizaron para apoyar nuestra lucha por la libertad y la democracia. Una dimensión de esta solidaridad se puede percibir en los cientos de homenajes que aún perduran en decenas de países a la figura de nuestra presidente mártir, Salvador Allende, como monumentos o estatuas en plazas públicas o lugares significativos, nombres de calles, avenidas, escuelas, hospitales, edificios públicos, museos, centros de memoria, así como en la música, la literatura, el cine y el arte. Cada año, los días 11 de septiembre, en decenas de ciudades del mundo, se llevan a cabo eventos para recordar el golpe de estado y el legado de Salvador Allende.

Hoy es nuevamente tiempo de solidaridad. Los niños, las mujeres, los ancianos palestinos y especialmente aquellos que viven en Gaza y en la Cisjordania ocupada por el sionismo necesitan de nuestra solidaridad. No podemos permitir que un genocidio como el que allí ocurre se desarrolle impunemente ante nuestros ojos sin que nosotros hagamos nada. Al igual que ayer, necesitamos crear conciencia y denunciar, en todos los rincones del país lo que allí está ocurriendo. Mítines, manifestaciones, exposiciones deben llevarse a cabo en todo el territorio nacional para crear conciencia. Debemos exigir a políticos, intelectuales, artistas, dirigentes sindicales, universitarios, que expresen públicamente su condena al genocidio en Gaza. Nuestro gobierno debe poner término a las relaciones con un estado que no respeta algo tan básico como el derecho internacional humanitario, y condenarlo en todos los foros internacionales. Nuestras universidades deben poner fin a todo tipo de convenio con otras universidades del Estado de Israel. Como fue ayer con España, con Cuba o con Vietnam, hoy debe ser con Palestina. En la medida en que más voces se eleven en el mundo para condenar el genocidio, más universidades terminen sus convenios con las de Israel, más países rompan relaciones, más logremos aislar a los criminales, más pronto terminará el genocidio.

                      SIONISMO Y NAZISMO, DEMASIADO EN COMÚN

Debemos levantarnos cada día y pensar ¿Qué puedo hacer HOY por los niños que mueren por las bombas, las balas, el hambre, el frío, el dolor, el miedo en Gaza?

No olvidemos que la tragedia se repite. Y hoy,

En Gaza,

“…por las calles la sangre de los niños

corre simplemente, como sangre de niños

 Santiago 19 de mayo de 2024


Se autoriza la difusión de este artículo, así como su reproducción por cualquier medio, citando adecuadamente la fuente y el autor

 


sábado, 20 de abril de 2024

SOBRE EL "ANTICOMUNISMO VISCERAL"

 

 

Hace unas semanas, en una actitud absolutamente inusual, el presidente G. Boric denunció el “anticomunismo visceral” de la derecha hacia el PC. “El anticomunismo visceral de algunos sectores políticos y sus medios afines en nuestro país es demasiado evidente”. En aquella oportunidad se refería a los intentos por responsabilizar al PC del crimen del teniente venezolano Ojeda. Desde hace semanas veíamos el anticomunismo en los intentos por descalificar a Karol Cariola como posible presidenta de la Cámara de Diputados y hace un par de días manifestarse de manera brutal cuando se le impide a Daniel Jadue viajar a Venezuela, en circunstancias que, además de existir para él la presunción de inocencia, no se le había aplicado ninguna medida cautelar.

El Partido Comunista, como toda obra humana, está sujeta al análisis y la crítica de sus ideas o sus prácticas. Como frente a cualquier otra, la crítica despiadada de la historia puede poner en evidencia sus debilidades, sus errores, sus contradicciones. Disciplinas como la sociología, la antropología, la filosofía y aún la psicología, pueden inmiscuirse en el seno mismo de éste, y entregar sus opiniones, que pueden ser muy severas. Más aún, como hijo legítimo del siglo del racionalismo, el marxismo estimula la crítica y el análisis de sus propuestas.

Desde una perspectiva ideológica, las principales críticas a las ideas y prácticas del PC vienen del conservadurismo católico, el fascismo, el liberalismo económico y el nacionalismo. Desde una perspectiva política, las principales críticas vienen desde la derecha y la ultraderecha. Y frente a ellas no le queda más que presentar sus argumentos y en el enfrentamiento democrático de las ideas, esperar que triunfen las del PC. Pero no es a la crítica fundada en la razón, basada en argumentos legítimos a la que se refería el Presidente Boric, sino al “anticomunismo visceral” como él lo bautizó.

En verdad el anticomunismo corresponde en su desarrollo histórico a una reacción, con altos grados de irracionalidad, en contra de cualquier proyecto que desde sus primeras manifestaciones, se proponga cambiar radicalmente las condiciones sociales de explotación. Y por tal no estamos refiriéndonos a las ideas contrarias al comunismo, sino a ese verdadero sentimiento de rechazo o repugnancia hacia todo lo que se relacione o identifique con el marxismo, los partidos comunistas o incluso los países que se identifican o en algún momento se identificaron con ese pensamiento. Más aún, a menudo se manifiesta contra toda perspectiva de cambio social profundo, más allá de si es defendido o no por corrientes marxistas. (Después de todo, en nuestra historia los socialistas, los radicales, y hasta los democratacristianos han sido tildados de comunistas en algún momento).

El anticomunismo es un fenómeno global y local, que en cuanto idea busca construir opinión pública, y se explica principalmente por la defensa que hace un sector político de un sistema social en crisis, que explota a millones de seres humanos, y que los comunistas, y muchos otros, quieren cambiar. Por ello, en gran medida el anticomunismo es hoy dirigido desde Estados Unidos, se presenta cuando hay un Partido Comunista con incidencia en el mundo político y se acentúa aún más cuando se aproxima una decisión política relevante, (elección, votación parlamentaria, conmemoración, etc.) en la que los comunistas pueden llegar a jugar un rol destacado.

El anticomunismo se remonta, en la historia, a la primera mitad del siglo XIX, cuando el “comunismo” carecía de toda relación con el marxismo, y se vincula en sus orígenes con las reacciones contra la modernidad. El Manifiesto Comunista, de Marx y Engels, (febrero de 1848), da cuenta de ello en su primera frase: “Un fantasma recorre Europa, el fantasma del comunismo”.

En nuestro país sus primeras expresiones son también previas a la llegada de las ideas marxistas y por supuesto de la fundación del POS en 1912. Ellas dicen relación primero con las propuestas de Bilbao y Arcos, pero más fuertemente con las noticias difundidas ante los hechos conocidos como “la Comuna de París”(1871), y se refuerzan con la divulgación de la encíclica “Rerum Novarum” (De las cosas nuevas), (15.05.1891), primera encíclica social de la Iglesia Católica. Es sin embargo el triunfo de la Revolución Bolchevique primero y la constitución de un “Partido Comunista” en 1922, lo que aceleran profundamente el anticomunismo.

El anticomunismo se manifiesta históricamente como una verdadera corriente política, cultural, pero sobre todo emocional, que se ha mantenido gracias al permanente desarrollo que la derecha ha hecho de él (aunque también ha habido anticomunismo de centro, laico, religioso, socialista y también ultraizquierdista) que ha tenido un fuerte impacto en la historia política del país, y siempre con un alto contenido antidemocrático y frecuentemente ha sido la justificación de groseras violaciones a los derechos humanos. Ya estaba presente en los tiempos de la dictadura de Ibáñez, cuando éste persigue y encarcela a muchos de sus dirigentes, enviando incluso a algunos, como Elías Laferte, a la Isla de Juan Fernández, en la campaña del Frente Popular, posteriormente es el sustento de la ley maldita, en 1948, promovida por González Videla, elegido con los votos y el trabajo electora de los comunistas, alcanza dimensiones increíbles en la campaña del terror de 1964, que posibilita la elección de E. Frei en 1964, más tarde está en la campaña de Alessandri contra Allende en 1970, durante todo el gobierno de la Unidad Popular y constituye el único elemento ideológico común de las diferentes fuerzas que respaldaron la dictadura de Pinochet, (básicamente conservadurismo católico, nacionalismo y neoliberalismo).

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En verdad lo particular del anticomunismo es que las más de las veces carece de fundamento lógico, racional, y se sustenta sobre la base de las mentiras, y las falsedades. Una buena adjetivación es la de “visceral” pues precisamente no nace desde la razón, sino desde las vísceras. Busca generar una fuerte carga emocional negativa, en donde los aspectos racionales de la conducta humana sean desplazados por respuestas impulsivas, fundadas preferentemente en el miedo, el “miedo al comunismo”.

Su carácter de “discurso de odio”, y peligroso no sólo para los comunistas, sino para todo el movimiento popular y en general para quien valore la democracia, (tergiversa la voluntad popular haciendo que mucho voten en base al miedo que provoca la mentira, excluye la presencia comunista de espacios ganados democráticamente, promueve y justifica la persecución, tortura y eliminación de militantes comunistas), hacen necesaria su denuncia y requieren enfrentarlo en todo momento y lugar, ya sea social o político.

                                                                                              Santiago 20 de abril de 2024




domingo, 25 de febrero de 2024

LA CRUELDAD DEL SECUESTRO

 


 

Hace unos días la prensa nos sorprendió con la noticia del secuestro, en la ciudad de Santiago, de un exmilitar venezolano, con activa participación contra el gobierno de Maduro.

La reacción política y de los medios de comunicación fue inmediata, fuerte condena, permanente información. La reacción institucional y política también lo fue. La Fiscalía inició una investigación, la PDI difundió a través de INTERPOL la imagen de la víctima, el gobierno, junto con querellarse, ordenó el exhaustivo control de las fronteras, y anunció que no se descartaba ninguna hipótesis.

Con una ingenuidad a esta edad no justificable, por unos instantes creí que la crueldad del delito era la causa esencial que justificaba esas reacciones. Y es que el delito de secuestro es sin duda uno de los más inhumanos, crueles, brutales y desalmados que hoy conocemos y bien merece el mayor repudio social posible.

Consistente básicamente en “encerrar o detener a otro privándolo de su libertad” como conductas descriptoras de la acción, en el lenguaje jurídico penal, es definido como un atentado contra la libertad de desplazamiento. Y sin embargo en la realidad es mucho, mucho más que eso.

Considerando la perspectiva de él o los delincuentes, no sólo es una conducta dolosa, sino siempre premeditada, a menudo planificada en todos los detalles que sus autores son capaces de vislumbrar, de modo no sólo de asegurar su comisión, abordando a la víctima en momentos de su mayor indefensión -en este caso fue a media noche- sino también las mayores posibilidades de impunidad del hecho.

Desde la víctima, si bien primero siente que se le priva de su libertad, pronto comprende que ha perdido todos sus derechos, dándose inicio a un camino de horror y sufrimiento que puede alcanzar niveles inimaginables. Primero es la sorpresa, luego la violencia con que se le obliga a salir de donde está, para luego continuar situaciones hasta minutos antes insospechadas. Aislado totalmente de su familia, amigos y en general del mundo, ya en la total y absoluta indefensión, todo dependerá de los captores, y de sus objetivos. Hambre, frío, golpes, electricidad, quemaduras, cortes, vejaciones, violaciones, muerte, cualquier situación es posible, y el secuestrado ve todas ellas como posibles. Si a su lado hay otros secuestrados, el sufrimiento de ellos aumenta el propio.

El dolor físico, dicen los especialistas, tiene un fuerte componente psicológico, y en los casos de secuestro, éste suele ser brutal. Hay un elemento siempre presente, durante todo momento, la absoluta inseguridad, la incertidumbre total sobre lo que ocurrirá en el minuto siguiente, que tiene un fuerte poder desequilibrante. Y si tienes un momento de cierta relajación, surge de inmediato la preocupación por la familia. Los hijos, los padres, la pareja, ¿Qué pasará con ellos? ¿Sabrán del hecho? ¿Sólo seré yo el secuestrado?

¡El ser humano no está preparado para esos niveles de inseguridad, esa total falta de control sobre la propia vida!

La situación de secuestrado desencadena en la víctima una serie de reacciones psicológicas complejas y muy variadas. Desde luego el miedo se cuela por todas las rendijas del espíritu, la ansiedad se hace extrema, la sensación de indefensión y desamparo se mezclan en ciclos de esperanza y desesperación,… En verdad el impacto es tan brutal, que no es extraño que pueda llegar a perdurar por el resto de la vida. Trastornos de estrés postraumático, (TEPT), como recuerdos intrusivos, pesadillas o irritabilidad, suelen ser frecuentes. También ansiedad, depresión, dificultades para conciliar el sueño, dificultades en las relaciones interpersonales, desconfianza en los demás, sentimientos de indefensión, y aún síntomas físicos, como dolores de cabeza, problemas gastrointestinales, dificultades cognitivas, son algunas de las consecuencias posibles de ser sufridas por las víctimas directas de un secuestro. A ello debemos agregar el sufrimiento familiar. ¿Dónde estará? ¿Estará vivo? ¿Estará pasando hambre, frío? Son sólo algunas de las preocupaciones que se repiten entre madres, padres, hijos hermanos, parejas...

Pero ya lo dijimos, sólo por unos instantes creímos que la crueldad del delito había generado la reacción que veíamos. No era así. La derecha, opositora y oportunista como siempre, no perdió la ocasión de llevar agua a su molino. Así, desde un comienzo, el hecho se prestó para desprestigiar al gobierno de Boric, promoviendo mayor sensación de inseguridad, y al de Maduro. Sin prueba alguna que lo sustente, la derecha ha descubierto que estos hechos “pueden afectar la seguridad nacional”, porque “pueden estar ordenadas por agentes de un país extranjero” y por si fuera poco “Que las autoridades políticas y policiales sigan todavía sorprendidas, sin poder esbozar ante la opinión pública explicación alguna sobre lo que ha ocurrido y quienes podrían estar detrás de ello, es una muestra dramática de las deficiencias de la inteligencia nacional” (El Mercurio 25.02.24, pág. A1)

Como ya lo dijimos, sin duda que el delito de secuestro es un delito brutal y todos debemos condenarlo y preocuparnos ante la comisión de ellos. Pero es claramente oportunismo que sin preocupación real alguna por la víctima, sin pruebas que sustenten sus argumentos, quienes surgieron para dar continuidad al gobierno que se sustentó sobre el secuestro y la tortura de decenas de miles de chilenos, como la UDI, o que aún lo defienden, como Los Republicanos, pretendan dar cátedra de preocupación por estos delitos, sin haber hecho nunca un verdadero mea culpa por lo que defendieron y defienden. Y qué decir de este mismo sector cuando sin pruebas condena al régimen de Maduro por intromisión en otro país -lo que por supuesto merecería la mayor reprobación de probarse que así fue- cuando “SU” gobierno, intervino al menos en Argentina, asesinando al general Prats y su esposa, en Estados Unidos, asesinando al ex canciller Letelier y su secretaria y en Italia, poniendo una bomba contra Bernardo Leighton. Por último bien valdría que recordaran que esa dictadura, que tuvo la mayor impunidad para cometer cuanto crimen decidió cometer, y todos los recursos posibles para investigar lo que quisieran, fue incapaz de encontrar al coronel Carreño, secuestrado en Santiago el 1 de septiembre de 1987 y liberado en Brasil 92 días después.

 

 

Fernando García Díaz

Secuestrado entre el 13-09-73 y el 19.01.74

por los esbirros de la Dictadura