domingo, 2 de junio de 2024

ABORTO, LA HIPOCRESÍA DE LA DERECHA

 

Entre los anuncios de la Cuenta Pública rendida por el Presidente Boric este 1° de junio de 2024, estuvo el que señalaba que iba a proponer un proyecto de ley que ampliara los derechos sexuales y reproductivos de la mujer, estableciendo el aborto libre. Bastó que mencionara el tema, para que, como niños malcriados a los que se les amenaza con quitarles un dulce y les da una pataleta, algunos diputados de la extrema derecha nacional, olvidando lo que debiera ser su principal actitud, estar dispuestos a discutir democráticamente los temas, en definitiva, a parlamentar, (para lo cual es básico oír al interlocutor), hicieron abandono del salón. En las horas siguientes, mientras algunos intentaban justificar esa reacción, otros insistían en la postura, señalando esta vez que no había votos para aprobar la ley (es decir no tenemos nada que discutir pues las decisiones están previamente tomadas) o peor aún, que no era un tema relevante y que no se podía legislar para las minorías. (¡Como si no se tratara de miles de mujeres que cada año deben decidir entre realizarse un aborto clandestino o no, decisión que considera aspectos como la significación de la muerte, la valoración de su sexualidad, la calidad de vida, el derecho a la autodeterminación de sus cuerpos, en definitiva, su propia dignidad!)

 

Nadie discute la importancia de penalizar el aborto sin o contra la voluntad de la mujer embarazada. El tema conflictivo es el aborto consentido. Desde hace ya varios años y especialmente desde después del estallido social, la legalización del aborto libre se ha venido planteando como demanda, en numerosos foros, en el propio parlamento, en el mundo del feminismo, en las manifestaciones callejeras, en definitiva, en instancias de todo tipo.

 

De manera permanente y obstinada, la derecha se ha opuesto a discutir el tema, y cuando no ha podido eludir la discusión, ha votado en contra. Al hacerlo, siempre se ha insistido en que ellos están en contra del aborto pues que se trata de un crimen horroroso, contra los más desvalidos suelen agregar, y que por ello debe mantenerse y sancionarse como delito. Mirado desde afuera el discurso puede parecer incluso coherente, pero a poco de analizar surge verdaderamente como un acto de suma hipocresía,

 

Desde luego, estar en contra del aborto debiera significar en primer lugar estar dispuesto a movilizar acciones y recursos para prevenir su ocurrencia, para disminuir su realización al mínimo posible. Y aquí aparece el primer acto de hipocresía.

 

Sabido es que la gran mayoría de los abortos consentidos, y sólo a ellos nos referimos aquí, son resultado de un embarazo no deseado. Por ello, no puede extrañar que lo que efectivamente disminuye el número de abortos, es precisamente la reducción de los embarazos no deseados. De este modo, el primer objetivo a tener en cuenta en una política contraria al aborto debiera ser la disminución de dichos embarazos. Ahora bien, la experiencia y la investigación internacional demuestran, sin ninguna duda, que entre los factores que más ayudan a disminuir los embarazos no deseados se encuentran:

·                    La educación sexual y reproductiva

·                    La planificación familiar

·                    Los servicios anticonceptivos fácilmente al alcance de quienes tienen una vida sexual activa.

·                    El aumento del poder de las mujeres en la capacidad para tomar decisiones sobre aspectos sexuales y reproductivos.

Un caso paradigmático de lo que estamos planteando lo constituye Países Bajos (Holanda) que posee la mayor libertad para la práctica del aborto y sin embargo presenta una de las tasas más bajas de la Unión Europea, como consecuencia de un exitoso plan de educación sexual.

En nuestro país en cambio, un plan de educación sexual y reproductivo a hombres y mujeres, que efectivamente empodere a estas últimas, que fortalezca la planificación familiar y permita acceso fácil a métodos anticonceptivos no ha podido implementarse, principalmente porque los mismos parlamentarios que tanto se escandalizan porque se va a colocar en discusión el tema del aborto, se han opuesto y se siguen oponiendo de manera sistemática a esto.

El segundo elemento a considerar, es que si yo rechazo el aborto porque lo considero un delito grave, debo velar seriamente porque se sancione con la pena penal que corresponda tanto a las mujeres que se realizan un aborto, o consienten en que un tercero lo haga, como a dicho tercero. Y aquí vuelve a resurgir la hipocresía.

No tenemos cifras mayoritariamente aceptadas sobre el número de abortos ilegales que cada año se realizan en nuestro país. Un trabajo de Molina y cols. del año 2013 estimaba la cifra entre 72 mil y 148 mil. Cifras más recientes oscilan entre 60 mil y 300 mil. Cual sea la cifra, impacta saber que entre octubre de 2017 y octubre de 2021, sólo 366 mujeres fueron imputadas por el delito de aborto.

Más allá de que la experiencia señala que la sanción penal es ineficaz para reducir la incidencia del aborto, quienes la sostienen, sabiendo que la cantidad de abortos realizados anualmente es cientos de veces superior a la que se condena en tribunales, nada hacen porque ello cambie. No hacen proposiciones legales para mejorar la persecución del delito, no piden más recursos para perseguirlo, ni la creación de brigadas especializadas, ni nada que busque efectivamente disminuir la cifra negra de casos no conocidos, ni menos condenados. En definitiva, no hay ningún interés real en que efectivamente se sanciones a quienes cometen el delito de aborto. Sólo les basta el discurso. No les preocupa que sólo tenga efectos simbólicos, pero no reales.

De este modo, en estricto sentido, la “penalización” del aborto en nuestro país no pasa de ser una mera ficción, afortunadamente.

Es decir, en la práctica la disposición penal es simplemente simbólica, y sólo busca satisfacer la conciencia de aquellos antiabortistas que quieren dormir tranquilos, sabiendo que “en nuestro país está prohibido el aborto”, pues no sólo no se aplica, sino que nada se hace por aplicarla. ¿Será porque en verdad su aplicación es imposible? ¿O alguien cree seriamente que tendríamos policías, cárceles, tribunales, guardias, y en definitiva sociedad para perseguir, enjuiciar y encarcelar cada año a varias decenas de miles de mujeres que abortan? ¿Y para dejar cientos de miles de niños huérfanos de madres?


Las conductas abortivas se dan en todos los estratos sociales, sólo que en los más bajos, a veces, a lo lejos, se castiga algún caso, y con frecuencia doblemente. Primero, pues las maniobras abortivas se suelen realizar por personal no profesional y sin condiciones de higiene y seguridad, aumentando los riesgos de enfermedad, esterilidad y muerte y segundo, pues para que el simbolismo efectivamente funcione, cada cierto tiempo, una ruleta invisible determina que alguna mujer pobre debe irse presa por el delito de aborto, para satisfacción de los antiabortistas.

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En su simbolismo brutal, esa realidad es dramáticamente injusta, clasista y antidemocrática, y sólo se sostiene gracias a una derecha hipócrita, que en lo esencial es injusta, clasista y antidemocrática.

 

Santiago, 2 de junio de 2024

domingo, 19 de mayo de 2024

HOY, SOLIDARIDAD CON PALESTINA. Retomando nuestra historia

 

A menudo, y especialmente después de una catástrofe de esas que estamos ya acostumbrados a sufrir, terremotos, tsunamis, incendios, pero también de eventos como la Teletón, la prensa suele hablar de lo solidarios que somos los chilenos. Y tiene sentido, pues en verdad con frecuencia somos capaces de empatizar con la tragedia de terceros, y hacer esfuerzos por mitigarla. Y esto, no sólo en relación con sucesos de connotación mediática, como los mencionados. También lo somos con el vecino o el pariente que de pronto se ve obligado a organizar rifas o completadas para pagar una deuda de salud, por ejemplo.

Lo que no se dice con tanta frecuencia, es que la solidaridad de los chilenos ha trascendido los sucesos nacionales y en varias oportunidades hemos sido ejemplo a nivel internacional de ello.

Durante la Guerra Civil Española (1936 a 1939), hubo numerosas manifestaciones de solidaridad hacia la Segunda República Española y de condena al fascismo que se había levantado en su contra, liderado por Francisco Franco. Así por ejemplo, hubo decenas de exposiciones y actos de solidaridad en todo el país, numerosos políticos, intelectuales y líderes sindicales condenaron el golpe militar, se recolectaron fondos y se enviaron suministros médicos, alimentos y otros recursos a la España Republicana, para apoyar a los afectados por la guerra. Un grupo de voluntarios chilenos se unió a la Brigada Internacional Abraham Lincoln para luchar en defensa de la República, y como es conocido, Chile acogió a un gran número de exiliados que huían de la represión franquista. Nuestro poeta y premio nobel Pablo Neruda destacó especialmente en la solidaridad con España. En 1937 escribió el poemario “España en el Corazón. Himno a las glorias del pueblo en la guerra”, en el que, junto con exponer los horrores de la guerra, señala las razones de su giro hacia poeta combativo por las luchas de los pueblos. Allí, en “Explico algunas cosas”, refiriéndose a su España rota nos dice:

“…por las calles la sangre de los niños
corría simplemente como sangre de niños
…………………………………………..
“Preguntareis por qué su poesía
no nos habla del sueño, de las hojas,
de los grandes volcanes de su país natal?
Venid a ver la sangre por las calles
Venid a ver
La sangre por las calles
Venid a ver la sangre
por las calles

Más tarde será el inspirador y organizador del traslado de alrededor de 2.200 refugiados hacia Chile, en el conocido viaje del Winnipeg, financiado por el gobierno de Chile.

Algunas décadas más tarde, Chile manifestaría su apoyo al pueblo y la revolución cubana. Hemos condenado sistemáticamente el criminal bloqueo norteamericano, respaldando la soberanía cubana, el derecho a la autodeterminación de los pueblos y condenando lasa diferentes maneras de intervencionismo norteamericano en el país. Hemos tenido con Cuba intercambio cultural y educativo, colaboración académica y hemos realizado eventos culturales en conjunto. Hemos recibido misiones de salud desde Cuba en momentos de emergencia o para colaborar en áreas donde necesitamos ayuda adicional y organizaciones y grupos de solidaridad chilenos han brindado apoyo a programas sociales y educativos en Cuba, incluyendo donaciones de material escolar, equipos médicos y de salud, así como recursos para proyectos comunitarios. Con Cuba tenemos aún hoy un intercambio solidario, que nos recuerda día a día que el imperialismo norteamericano no soporta que un pueblo pequeño y digno sea capaz de ponerse de pie y enfrentarlo exitosamente.

Durante los años 60 y principios del 70 del siglo pasado, Chile fue líder en América del Sur en manifestar solidaridad con del pueblo vietnamita, invadido y masacrado por las tropas norteamericanas. En todo nuestro país, una vez más, estudiantes, obreros, campesinos, sindicatos, organizaciones políticas y civiles condenaron la intervención norteamericana y, de modo similar a lo ocurrido con España, se recolectaron fondos y se enviaron suministros médicos, alimentos y otros recursos. Organizaciones de solidaridad como el Comité Chileno de Solidaridad con Vietnam jugaron un rol destacadísimo. Se recibieron delegaciones vietnamitas, quienes expusieron ante nuestro pueblo la situación que vivía el país. Chile expresó en numerosos foros internacionales su apoyo al pueblo vietnamita, condenando la intervención extranjera. La solidaridad con Vietnam tuvo miles de manifestaciones, rayados, eventos artísticos y solidarios. Particular rol jugaron los estudiantes y los artistas. Una vez más Neruda solidarizó con esta lucha, y mientras Nixon era el presidente de los Estados Unidos responsable de miles de crímenes, él publicaba su “Incitación al Nixonicidio…”. El conjunto Quilapayún, con la dirección musical de Víctor Jara edita su tercer LP, en 1968, primero del sello DICAP, el que titula  “X Vietnam”,  con 12 canciones, y una portada impactante, con un guerrillero vietnamita con el fúsil en alto, diseñada por Enrique Cornejo, cuya imagen, que más tarde se multiplicó en afiches, contribuyó a difundir el mensaje de apoyo. Al año siguiente Rolando Alarcón sacaba su LP “Por Cuba y Vietnam”, también con una imagen conmovedora y combativa. Y en 1971 Víctor Jara sacaba el álbum “El Derecho de Vivir en Paz”.

Un papel especialmente desatacado en los actos de solidaridad con Vietnam lo desempeño la “Marcha por Vietnam”, realizada desde Valparaíso a Santiago, en 1969. Planificada y organizada por diferentes partidos y juventudes políticas de izquierda, así como por grupos sociales y estudiantiles, sindicatos, y otras organizaciones, hicieron que miles de personas, de diversas edades y sectores sociales, pero especialmente jóvenes, marcharan a pie, durante los más de 120 km que separan una ciudad de otra, en medio de canciones, consignas y pancartas contra la guerra. La marcha tuvo una trascendencia internacional y constituyó un elemento muy importante en la concientización y posterior movilización ciudadana contra la guerra.

Con la llegada de la dictadura cívico militar la situación se invirtió, y fue nuestro pueblo el que recibió muestras de solidaridad desde prácticamente todo el mundo. En verdad la solidaridad con Chile, alcanzó dimensiones universales, similares sólo a lo que había ocurrido primero con España y luego con Vietnam.

Decenas de países, especialmente de América Latina y Europa otorgaron asilo a miles de exiliados chilenos. Allí, gobiernos y organizaciones privadas y públicas ofrecieron apoyo a los refugiados permitiendo que decenas de miles de ellos pudieran reconstruir sus vidas. Organizaciones de derechos humanos, religiosas, políticas, culturales, sindicales,  de muy diferentes lugares del planeta llevaron a cabo campañas de denuncia para hacer visibles, ante el mundo, las persecuciones, secuestros, torturas y homicidios, en síntesis, las horrorosas violaciones a los derechos humanos cometidas por la dictadura, mediante, protestas, cartas abiertas, boicots, manifestaciones, exposiciones y acciones de presión diplomática.  Se organizaron también iniciativas que permitieron recaudar fondos para enviar ayuda humanitaria al pueblo chileno, incluyendo alimentos, medicamentos, ropas y otros recursos para, de algún modo, mitigar el dolor que la represión y la crisis económica ocasionaba. Estudiantes, académicos, artistas, músicos, intelectuales de todo el mundo se organizaron para apoyar nuestra lucha por la libertad y la democracia. Una dimensión de esta solidaridad se puede percibir en los cientos de homenajes que aún perduran en decenas de países a la figura de nuestra presidente mártir, Salvador Allende, como monumentos o estatuas en plazas públicas o lugares significativos, nombres de calles, avenidas, escuelas, hospitales, edificios públicos, museos, centros de memoria, así como en la música, la literatura, el cine y el arte. Cada año, los días 11 de septiembre, en decenas de ciudades del mundo, se llevan a cabo eventos para recordar el golpe de estado y el legado de Salvador Allende.

Hoy es nuevamente tiempo de solidaridad. Los niños, las mujeres, los ancianos palestinos y especialmente aquellos que viven en Gaza y en la Cisjordania ocupada por el sionismo necesitan de nuestra solidaridad. No podemos permitir que un genocidio como el que allí ocurre se desarrolle impunemente ante nuestros ojos sin que nosotros hagamos nada. Al igual que ayer, necesitamos crear conciencia y denunciar, en todos los rincones del país lo que allí está ocurriendo. Mítines, manifestaciones, exposiciones deben llevarse a cabo en todo el territorio nacional para crear conciencia. Debemos exigir a políticos, intelectuales, artistas, dirigentes sindicales, universitarios, que expresen públicamente su condena al genocidio en Gaza. Nuestro gobierno debe poner término a las relaciones con un estado que no respeta algo tan básico como el derecho internacional humanitario, y condenarlo en todos los foros internacionales. Nuestras universidades deben poner fin a todo tipo de convenio con otras universidades del Estado de Israel. Como fue ayer con España, con Cuba o con Vietnam, hoy debe ser con Palestina. En la medida en que más voces se eleven en el mundo para condenar el genocidio, más universidades terminen sus convenios con las de Israel, más países rompan relaciones, más logremos aislar a los criminales, más pronto terminará el genocidio.

                      SIONISMO Y NAZISMO, DEMASIADO EN COMÚN

Debemos levantarnos cada día y pensar ¿Qué puedo hacer HOY por los niños que mueren por las bombas, las balas, el hambre, el frío, el dolor, el miedo en Gaza?

No olvidemos que la tragedia se repite. Y hoy,

En Gaza,

“…por las calles la sangre de los niños

corre simplemente, como sangre de niños

 Santiago 19 de mayo de 2024


Se autoriza la difusión de este artículo, así como su reproducción por cualquier medio, citando adecuadamente la fuente y el autor

 


sábado, 20 de abril de 2024

SOBRE EL "ANTICOMUNISMO VISCERAL"

 

 

Hace unas semanas, en una actitud absolutamente inusual, el presidente G. Boric denunció el “anticomunismo visceral” de la derecha hacia el PC. “El anticomunismo visceral de algunos sectores políticos y sus medios afines en nuestro país es demasiado evidente”. En aquella oportunidad se refería a los intentos por responsabilizar al PC del crimen del teniente venezolano Ojeda. Desde hace semanas veíamos el anticomunismo en los intentos por descalificar a Karol Cariola como posible presidenta de la Cámara de Diputados y hace un par de días manifestarse de manera brutal cuando se le impide a Daniel Jadue viajar a Venezuela, en circunstancias que, además de existir para él la presunción de inocencia, no se le había aplicado ninguna medida cautelar.

El Partido Comunista, como toda obra humana, está sujeta al análisis y la crítica de sus ideas o sus prácticas. Como frente a cualquier otra, la crítica despiadada de la historia puede poner en evidencia sus debilidades, sus errores, sus contradicciones. Disciplinas como la sociología, la antropología, la filosofía y aún la psicología, pueden inmiscuirse en el seno mismo de éste, y entregar sus opiniones, que pueden ser muy severas. Más aún, como hijo legítimo del siglo del racionalismo, el marxismo estimula la crítica y el análisis de sus propuestas.

Desde una perspectiva ideológica, las principales críticas a las ideas y prácticas del PC vienen del conservadurismo católico, el fascismo, el liberalismo económico y el nacionalismo. Desde una perspectiva política, las principales críticas vienen desde la derecha y la ultraderecha. Y frente a ellas no le queda más que presentar sus argumentos y en el enfrentamiento democrático de las ideas, esperar que triunfen las del PC. Pero no es a la crítica fundada en la razón, basada en argumentos legítimos a la que se refería el Presidente Boric, sino al “anticomunismo visceral” como él lo bautizó.

En verdad el anticomunismo corresponde en su desarrollo histórico a una reacción, con altos grados de irracionalidad, en contra de cualquier proyecto que desde sus primeras manifestaciones, se proponga cambiar radicalmente las condiciones sociales de explotación. Y por tal no estamos refiriéndonos a las ideas contrarias al comunismo, sino a ese verdadero sentimiento de rechazo o repugnancia hacia todo lo que se relacione o identifique con el marxismo, los partidos comunistas o incluso los países que se identifican o en algún momento se identificaron con ese pensamiento. Más aún, a menudo se manifiesta contra toda perspectiva de cambio social profundo, más allá de si es defendido o no por corrientes marxistas. (Después de todo, en nuestra historia los socialistas, los radicales, y hasta los democratacristianos han sido tildados de comunistas en algún momento).

El anticomunismo es un fenómeno global y local, que en cuanto idea busca construir opinión pública, y se explica principalmente por la defensa que hace un sector político de un sistema social en crisis, que explota a millones de seres humanos, y que los comunistas, y muchos otros, quieren cambiar. Por ello, en gran medida el anticomunismo es hoy dirigido desde Estados Unidos, se presenta cuando hay un Partido Comunista con incidencia en el mundo político y se acentúa aún más cuando se aproxima una decisión política relevante, (elección, votación parlamentaria, conmemoración, etc.) en la que los comunistas pueden llegar a jugar un rol destacado.

El anticomunismo se remonta, en la historia, a la primera mitad del siglo XIX, cuando el “comunismo” carecía de toda relación con el marxismo, y se vincula en sus orígenes con las reacciones contra la modernidad. El Manifiesto Comunista, de Marx y Engels, (febrero de 1848), da cuenta de ello en su primera frase: “Un fantasma recorre Europa, el fantasma del comunismo”.

En nuestro país sus primeras expresiones son también previas a la llegada de las ideas marxistas y por supuesto de la fundación del POS en 1912. Ellas dicen relación primero con las propuestas de Bilbao y Arcos, pero más fuertemente con las noticias difundidas ante los hechos conocidos como “la Comuna de París”(1871), y se refuerzan con la divulgación de la encíclica “Rerum Novarum” (De las cosas nuevas), (15.05.1891), primera encíclica social de la Iglesia Católica. Es sin embargo el triunfo de la Revolución Bolchevique primero y la constitución de un “Partido Comunista” en 1922, lo que aceleran profundamente el anticomunismo.

El anticomunismo se manifiesta históricamente como una verdadera corriente política, cultural, pero sobre todo emocional, que se ha mantenido gracias al permanente desarrollo que la derecha ha hecho de él (aunque también ha habido anticomunismo de centro, laico, religioso, socialista y también ultraizquierdista) que ha tenido un fuerte impacto en la historia política del país, y siempre con un alto contenido antidemocrático y frecuentemente ha sido la justificación de groseras violaciones a los derechos humanos. Ya estaba presente en los tiempos de la dictadura de Ibáñez, cuando éste persigue y encarcela a muchos de sus dirigentes, enviando incluso a algunos, como Elías Laferte, a la Isla de Juan Fernández, en la campaña del Frente Popular, posteriormente es el sustento de la ley maldita, en 1948, promovida por González Videla, elegido con los votos y el trabajo electora de los comunistas, alcanza dimensiones increíbles en la campaña del terror de 1964, que posibilita la elección de E. Frei en 1964, más tarde está en la campaña de Alessandri contra Allende en 1970, durante todo el gobierno de la Unidad Popular y constituye el único elemento ideológico común de las diferentes fuerzas que respaldaron la dictadura de Pinochet, (básicamente conservadurismo católico, nacionalismo y neoliberalismo).

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En verdad lo particular del anticomunismo es que las más de las veces carece de fundamento lógico, racional, y se sustenta sobre la base de las mentiras, y las falsedades. Una buena adjetivación es la de “visceral” pues precisamente no nace desde la razón, sino desde las vísceras. Busca generar una fuerte carga emocional negativa, en donde los aspectos racionales de la conducta humana sean desplazados por respuestas impulsivas, fundadas preferentemente en el miedo, el “miedo al comunismo”.

Su carácter de “discurso de odio”, y peligroso no sólo para los comunistas, sino para todo el movimiento popular y en general para quien valore la democracia, (tergiversa la voluntad popular haciendo que mucho voten en base al miedo que provoca la mentira, excluye la presencia comunista de espacios ganados democráticamente, promueve y justifica la persecución, tortura y eliminación de militantes comunistas), hacen necesaria su denuncia y requieren enfrentarlo en todo momento y lugar, ya sea social o político.

                                                                                              Santiago 20 de abril de 2024




domingo, 25 de febrero de 2024

LA CRUELDAD DEL SECUESTRO

 


 

Hace unos días la prensa nos sorprendió con la noticia del secuestro, en la ciudad de Santiago, de un exmilitar venezolano, con activa participación contra el gobierno de Maduro.

La reacción política y de los medios de comunicación fue inmediata, fuerte condena, permanente información. La reacción institucional y política también lo fue. La Fiscalía inició una investigación, la PDI difundió a través de INTERPOL la imagen de la víctima, el gobierno, junto con querellarse, ordenó el exhaustivo control de las fronteras, y anunció que no se descartaba ninguna hipótesis.

Con una ingenuidad a esta edad no justificable, por unos instantes creí que la crueldad del delito era la causa esencial que justificaba esas reacciones. Y es que el delito de secuestro es sin duda uno de los más inhumanos, crueles, brutales y desalmados que hoy conocemos y bien merece el mayor repudio social posible.

Consistente básicamente en “encerrar o detener a otro privándolo de su libertad” como conductas descriptoras de la acción, en el lenguaje jurídico penal, es definido como un atentado contra la libertad de desplazamiento. Y sin embargo en la realidad es mucho, mucho más que eso.

Considerando la perspectiva de él o los delincuentes, no sólo es una conducta dolosa, sino siempre premeditada, a menudo planificada en todos los detalles que sus autores son capaces de vislumbrar, de modo no sólo de asegurar su comisión, abordando a la víctima en momentos de su mayor indefensión -en este caso fue a media noche- sino también las mayores posibilidades de impunidad del hecho.

Desde la víctima, si bien primero siente que se le priva de su libertad, pronto comprende que ha perdido todos sus derechos, dándose inicio a un camino de horror y sufrimiento que puede alcanzar niveles inimaginables. Primero es la sorpresa, luego la violencia con que se le obliga a salir de donde está, para luego continuar situaciones hasta minutos antes insospechadas. Aislado totalmente de su familia, amigos y en general del mundo, ya en la total y absoluta indefensión, todo dependerá de los captores, y de sus objetivos. Hambre, frío, golpes, electricidad, quemaduras, cortes, vejaciones, violaciones, muerte, cualquier situación es posible, y el secuestrado ve todas ellas como posibles. Si a su lado hay otros secuestrados, el sufrimiento de ellos aumenta el propio.

El dolor físico, dicen los especialistas, tiene un fuerte componente psicológico, y en los casos de secuestro, éste suele ser brutal. Hay un elemento siempre presente, durante todo momento, la absoluta inseguridad, la incertidumbre total sobre lo que ocurrirá en el minuto siguiente, que tiene un fuerte poder desequilibrante. Y si tienes un momento de cierta relajación, surge de inmediato la preocupación por la familia. Los hijos, los padres, la pareja, ¿Qué pasará con ellos? ¿Sabrán del hecho? ¿Sólo seré yo el secuestrado?

¡El ser humano no está preparado para esos niveles de inseguridad, esa total falta de control sobre la propia vida!

La situación de secuestrado desencadena en la víctima una serie de reacciones psicológicas complejas y muy variadas. Desde luego el miedo se cuela por todas las rendijas del espíritu, la ansiedad se hace extrema, la sensación de indefensión y desamparo se mezclan en ciclos de esperanza y desesperación,… En verdad el impacto es tan brutal, que no es extraño que pueda llegar a perdurar por el resto de la vida. Trastornos de estrés postraumático, (TEPT), como recuerdos intrusivos, pesadillas o irritabilidad, suelen ser frecuentes. También ansiedad, depresión, dificultades para conciliar el sueño, dificultades en las relaciones interpersonales, desconfianza en los demás, sentimientos de indefensión, y aún síntomas físicos, como dolores de cabeza, problemas gastrointestinales, dificultades cognitivas, son algunas de las consecuencias posibles de ser sufridas por las víctimas directas de un secuestro. A ello debemos agregar el sufrimiento familiar. ¿Dónde estará? ¿Estará vivo? ¿Estará pasando hambre, frío? Son sólo algunas de las preocupaciones que se repiten entre madres, padres, hijos hermanos, parejas...

Pero ya lo dijimos, sólo por unos instantes creímos que la crueldad del delito había generado la reacción que veíamos. No era así. La derecha, opositora y oportunista como siempre, no perdió la ocasión de llevar agua a su molino. Así, desde un comienzo, el hecho se prestó para desprestigiar al gobierno de Boric, promoviendo mayor sensación de inseguridad, y al de Maduro. Sin prueba alguna que lo sustente, la derecha ha descubierto que estos hechos “pueden afectar la seguridad nacional”, porque “pueden estar ordenadas por agentes de un país extranjero” y por si fuera poco “Que las autoridades políticas y policiales sigan todavía sorprendidas, sin poder esbozar ante la opinión pública explicación alguna sobre lo que ha ocurrido y quienes podrían estar detrás de ello, es una muestra dramática de las deficiencias de la inteligencia nacional” (El Mercurio 25.02.24, pág. A1)

Como ya lo dijimos, sin duda que el delito de secuestro es un delito brutal y todos debemos condenarlo y preocuparnos ante la comisión de ellos. Pero es claramente oportunismo que sin preocupación real alguna por la víctima, sin pruebas que sustenten sus argumentos, quienes surgieron para dar continuidad al gobierno que se sustentó sobre el secuestro y la tortura de decenas de miles de chilenos, como la UDI, o que aún lo defienden, como Los Republicanos, pretendan dar cátedra de preocupación por estos delitos, sin haber hecho nunca un verdadero mea culpa por lo que defendieron y defienden. Y qué decir de este mismo sector cuando sin pruebas condena al régimen de Maduro por intromisión en otro país -lo que por supuesto merecería la mayor reprobación de probarse que así fue- cuando “SU” gobierno, intervino al menos en Argentina, asesinando al general Prats y su esposa, en Estados Unidos, asesinando al ex canciller Letelier y su secretaria y en Italia, poniendo una bomba contra Bernardo Leighton. Por último bien valdría que recordaran que esa dictadura, que tuvo la mayor impunidad para cometer cuanto crimen decidió cometer, y todos los recursos posibles para investigar lo que quisieran, fue incapaz de encontrar al coronel Carreño, secuestrado en Santiago el 1 de septiembre de 1987 y liberado en Brasil 92 días después.

 

 

Fernando García Díaz

Secuestrado entre el 13-09-73 y el 19.01.74

por los esbirros de la Dictadura

viernes, 29 de diciembre de 2023

SIONISMO Y NAZISMO, DEMASIADO EN COMUN

 

A raíz de los crímenes de lesa humanidad cometidos por el Estado de Israel, con el apocyo decisivo de los Estados Unidos, contra hombres, mujeres, niños y ancianos palestinos en la franja de Gaza, han aparecido en las redes sociales algunas imágenes en las que están Hitler y Netanyahu juntos, ya sea dándose la mano, el primero entregando el bastón de la posta al segundo, o en simple posición de espejo. Se trata por cierto de imágenes creadas para denunciar y hacer conciencia sobre lo que está ocurriendo en Gaza, mediante figuras retóricas que buscan comparar a dos criminales. Pero más allá de esa comparación figurativa, ¿es posible encontrar similitudes en las ideologías de Hitler y Netanyahu? ¿Es que acaso nazismo y sionismo tienen algo en común?

Por supuesto hoy no vemos las grandes marchas del nazismo, ni camisas pardas por las calles de Tel Aviv, ni las fiestas nacionales, ni los monumentos, pendones, banderas e himnos, con el símbolo sionista colgando de los muros. Tampoco vemos el modelo de estado del nazismo replicado en Israel. Más aún, si comparamos “Mi lucha”, de Adolf Hitler con “El Estado Judío” de Theodor Herzl veremos enormes diferencias… pero también algunas coincidencias, y si ponemos atención en lo que ha sido la política sionista del estado de Israel durante sus 75 años de existencia, las tácticas que ha empleado para acceder y retener el poder, las similitudes son demasiadas.

1.    Ideología de humillados

Una primera cuestión que llama la atención, es que ambas ideologías son una reacción de “humillados”, de derrotados.

La emergencia del nazismo se explica en gran medida como la reacción de los derrotados y humillados en la I Guerra Mundial, entre otros, el Imperio Alemán. Al final, los vencedores, Triple Entente, impusieron severas sanciones y condiciones a los vencidos, Triple Alianza, y especialmente a Alemania, establecidas principalmente en el llamado Tratado de Versalles (28.06.1919). En él, a Alemania se le aplicaron, exigencias como, pagar enormes sumas de dinero como reparaciones de guerra, reducción del ejército y armamento, entrega de territorios, Alsacia-Lorena, devuelta a Francia, Silesia y Prusia Oriental a Polonia, y territorios en África y Asia y por último, se le responsabilizó prácticamente de manera exclusiva por el estallido de la guerra. Esta situación generó, en la población alemana un fuerte sentimiento de humillación, de nacionalidad herida y potenció el nazismo, que logró arrastrar a miles de simpatizantes bajo consignas como ”Contra Versalles!”.

El sionismo por su parte, en cuanto ideología política, surge a fines del siglo XIX, como respuesta a las múltiples manifestaciones antijudías y de la mano de los nacionalismos modernos. Durante siglos los judíos en Europa fueron víctimas sistemáticas de persecución y discriminación, situaciones que se intensificaron a partir de la década de 1880, extendiéndose por Europa Central una fuerte ola de antijudaísmo. Así por ejemplo, especialmente en Rusia y el imperio ruso, los llamados “pogroms”, incluyeron saqueos, asesinatos, violencia y destrucción de propiedades judías. En varios países europeos había leyes especiales para ellos, que restringían su acceso a la educación, las ocupaciones profesionales y la participación en la sociedad en igualdad de condiciones. En otros se les intentó asimilar forzadamente a la cultura y religión dominante en ese lugar, y prácticamente en todas partes sufrieron estigmatización social y discriminación. En Francia es sintomático el “caso Dreyfus”. A comienzos del siglo XX se publica el fraudulento texto llamado “Los Protocolos de los Sabios de Sión”, que describe un supuesto complot internacional del judaísmo para controlar el mundo, promoviendo aún más la discriminación contra los judíos.

Aun cuando todos reconocen que las principales ideas ya habían sido expuestas por otros autores, en particular en el texto de León Pinsker, “Autoemancipación”, es el texto de Theodor Herzl, que entre otras cosas conoció y siguió en detalles el caso Dreyfus, “El Estado Judío”, publicado en 1896, considerado la piedra angular del sionismo moderno, la “…obra que marcó y guio la historia contemporánea del Pueblo Judío”.

Refiriéndose a su autor, David Ben Gurion, el primer Primer Ministro de Israel, señala que él “…comprendió también el factor histórico del sufrimiento de las masas. Él sabía que el sufrimiento faculta a los seres humanos a sobreponerse a obstáculos que en condiciones normales se considerarían insalvables, y que justamente como consecuencia de opresión y vejaciones, los individuos son capaces de realizar actos tales, que no sería posible llevarlos a cabo de no existir dicho factor especial.,”.

Pero así como el nazismo alcanza su éxito en la década de los años treinta, luego de la crisis económica en que se sumiera el mundo occidental a partir del año 29, y por tanto cuando el pueblo alemán pasaba los mayores sufrimientos, el sionismo consigue establecer el “estado judío” luego del término de la II Guerra Mundial, pasado el llamado holocausto.

2.    Nacionalismo mesiánico

Un segundo elemento común es que en ambos casos se trata de ideologías “nacionalistas”, marcadamente mesiánicas. Es decir, que, a la vez que desprecian cualquier tipo de internacionalismo y ponen énfasis en la nación, como supuestamente un cuerpo orgánico superior a la suma de sus integrantes, dotado de un ser y un destino especial, integrada por individuos de naturaleza privilegiada, presentan a ese grupo social como portador de un significado glorioso, trascendente incluso para la humanidad.

En el caso alemán, la “raza aria” tenía una importancia central en la ideología nazi. Era concebida como una supuesta raza especial, originada en los antiguos pueblos indoeuropeos, con características físicas, culturales e intelectuales superiores a otras razas, y por tanto debía ser preservada y protegida, para así asegurar su dominación y liderazgo, especialmente respecto de otras que eran consideradas claramente inferiores, como la judía.

En el caso del sionismo, y aun cuando no se conciben como un gobierno teocrático, y plantean que los sacerdotes no debieran inmiscuirse en las cuestiones del Estado, si dejan claro que “La fe nos mantiene unidos”. Es decir, la religión judía es el elemento aglutinador de “lo judío”. Y a partir de allí, la fe les otorga un doble elemento mesiánico.

Por un lado, y siguiendo la tradición del Génesis, en el Antiguo Testamento, Dios habría “pactado” con Abraham y su descendencia, prometiéndole protección y bendiciones por ser éste un pueblo especial, su pueblo, el que tendría responsabilidades, leyes, y un papel esencial en la preservación de las enseñanzas divinas.

Y por otro lado, según el mismo Antiguo Testamento, Palestina, el lugar que hoy ocupa el estado de Israel, es, la tierra prometida en el pacto con Abraham, y renovado con Isaac, Jacob, así como la prometida a Moisés, quien saca al pueblo judío de la esclavitud en Egipto y los lleva hacia dicha tierra, que logran conquistar liderados por Josué.

El mito religioso de la relación especial de los judíos con Dios, así como el de la Tierra Prometida son elementos fundamentales en la fe judía, así como en su identidad.

3.    Ideologías de extrema derecha.

Un tercer elemento común, es que ambas ideologías representan los intereses políticos y económicos de las derechas más extremas de sus propios países.

Recordemos que si bien el nazismo recluta gente en todos los estratos sociales, es la derecha alemana la que financia y mantiene al nazismo, así como la que más se beneficia con él. Visto desde un comienzo como un freno al movimiento socialista y comunista, es a partir de las elecciones legislativas de 1930, cuando la gran burguesía entrega definitivamente su apoyo al nazismo. El asesinato de cerca de 200 militantes comunistas en 1932, y la represión seguida luego del incendio del Reichstag, el 27 de febrero de 1933, consolidan definitivamente el poder del nazismo y el apoyo de la gran burguesía a dicho partido. Conocido es el apoyo al régimen hitleriano de empresas como la química IG Farben, la productora de acero Krupp, una de las más importantes proveedoras de maquinaria bélica para los nazis, Siemens, que aportó sus conocimientos en el campo de la ingeniería y electrónica, para la fabricación de equipamiento militar y sistemas de comunicación, la automotriz Volkswagen, la farmacéutica Bayer, etc., muchas de las cuales incluso utilizaron mano de obra esclava de prisioneros.

En Israel, el actual gobierno de Netanyahu se da en concomitancia con la derecha más extrema, con partidos como Yisrael Beiteinu y Otzma Yehudit.

4.    La violencia como elemento generador y consolidador del proyecto

Un cuarto elemento que queremos destacar es la violencia como recurso generador y consolidación del régimen.

Tanto el nazismo como el sionismo inician sus actividades políticas y estatales con un origen más o menos “pacífico”. Fracasado el intento de golpe de estado de 1923 y luego de haber cumplido un tiempo en la cárcel (donde escribe Mi Lucha), ya en libertad, Hitler es nombrado Canciller Alemán el 30 de enero de 1933, luego que el partido nazi ganara las elecciones parlamentarias. El estado de Israel por su parte se constituye luego del plan de partición de Palestina propuesto en 1947 por N.U., y declara su independencia el 14 de mayo de 1948, por David Ben Gurión.

Pero ya en el poder, la violencia y la represión son las principales formas de consolidar el poder en ambos casos.

Hitler inicia las restricciones de libertades y luego la persecución y asesinato de los comunistas acusados de incendiar el Reistag. Mas tarde, especialmente luego de la llamada “Noche de los cristales rotos”, del 9 al 10 de noviembre de 1938, en que las fuerzas para militares nazis y civiles alemanes y austríacos, desarrollaron ataques e incendios contra sinagogas, negocios, casas y propiedades pertenecientes a judíos, asesinando y arrestando a miles que empezaron a ser enviados a campos de concentración, se desata la persecución ….

Luego de la guerra árabe e israelí de 1948, las fuerzas armadas de Israel, o grupos armados de civiles amparados por estas, desarrollan una persecución y expulsión de cientos de miles de palestinos de sus hogares, mediante el asesinato, la destrucción de sus aldeas, y la comisión de miles de actos de terrorismo. Durante este episodio, conocido como la Nakba, que en árabe significa “catástrofe”, unos 700 mil palestinos fueron desplazados de sus hogares.

La represión, la tortura, el encarcelamiento y el asesinato de palestinos por parte del estado de Israel ha perdurado durante todos estos años.

5.    Expansionismo territorial

Un quinto elemento lo constituye una política expansionista, que en ambos casos busca expandir su territorio más allá de sus fronteras, mediante la conquista, la anexión y la ocupación.

Uno de los elementos más conocidos de la ideología nazista es el referido a la teoría del “espacio vital”, (Lebensraum). Según este planteamiento, la nación alemana, integrada por hombres superiores como hemos visto, debía expandirse territorialmente para asegurar su supervivencia y prosperidad futura. Esta idea llevó a Hitler primero a invadir Austria, luego ocupar Checoslovaquia y más tarde a invadir Polonia, lo que en definitiva desencadenó la Segunda Guerra Mundial.

En el caso de sionismo, la situación fáctica es paralela. Luego de la guerra árabe e Israelí de los años 1948 -1949, nada más recién creado el estado de Israel, éste ocupó territorios palestinos más allá de los que se le habían asignado. En 1967 luego de la “guerra de los seis días”, Israel capturó y ocupó la península del Sinaí, la franja de Gaza, Cisjordania, Jerusalén y los Altos del Golán. Más tarde devolvería algunos de esos territorios. Pero desde esta fecha, Israel ha seguido construyendo asentamientos ilegales en territorios que según el derecho internacional no le pertenecen, especialmente en Cisjordania y Jerusalén, a pesar de todas las resoluciones de Naciones Unidas, y de muchos países, que condenan dicha práctica. Por otro lado, los colonos ocupantes, han sido responsables del asesinato de cientos de palestinos, sin que se les juzgue ni condene por ello.

6.    Racismo

El racismo, en cuanto ideología que afirma la superioridad o inferioridad de un grupo social, étnico, religioso, basada en el color de la piel, el idioma, el lugar de nacimiento, la religión, o la cultura. Entre sus consecuencias más obvias, el racismo significa discriminación y persecución, desigualdades económicas y sociales, exclusión social y marginación, violencia y maltrato.

Entre las características más conocidas del nazismo está su racismo sistémico, esto es, presente en las estructuras políticas, sociales y culturales, así como en las prácticas, creencias y comportamientos de la sociedad desarrollada a su amparo. Ellos, los de la “raza aria”, se auto consideraban seres superiores, y a la vez, ponían en el último nivel a judíos, gitanos, personas con discapacidad, homosexuales, y comunistas. Sus manifestaciones más explícitas se desarrollaron, en su ideología, en las leyes impulsadas desde el nazismo, y en las políticas violentas, persecutorias y genocidas.

Existen innumerables menciones al racismo en los textos y documentos que dan cuenta de la ideología nazi. El propio texto “Mi Lucha”, (1924) de Adolf Hitler, entrega ya suficientes manifestaciones racistas como para preocuparse. Más tarde diversas leyes, consagran jurídicamente el racismo. Así por ejemplo, las llamadas “leyes de Nuremberg” (1935) “La ley para la protección de la sangre y el honor alemanes” y la “Ley de ciudadanía del Reich”, sancionan la prohibición del matrimonio entre alemanes y judíos, así como las relaciones sexuales entre ellos, se establece que sólo aquellos de sangre alemana o afín podían ser ciudadanos de Alemania, despojándose a los judíos de su condición de ciudadanos, y privándolos del derecho a elegir como a ser elegidos, al mismo tiempo se les limita el acceso a la educación, el empleo, la residencia y la movilidad, entre otras cosas.

Y en cuanto a las políticas violentas y persecutorias, son ampliamente conocidas las persecuciones, los campos de concentración y los hornos crematorios.

El sionismo es, de modo paralelo al nazismo, una ideología racista, que se manifiesta particularmente con los palestinos, es decir con aquel pueblo que desde hace miles de años vive en esos territorios, que no fue consultado al momento de crear el estado de Israel, y que hoy es asesinado brutalmente en Gaza.

Una vez más, el racismo se manifiesta de manera brutal en los planteamientos ideológicos, en la legislación, y en la práctica política del sionismo. A veces se habla del “racismo sionista”, y eso en verdad es una redundancia. El sionismo es por definición racismo. Así por lo demás lo declaró la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1977 por Resolución 3379, aun cuando 16 años después, desaparecida la Unión Soviética y el grupo de los no alineados, Estados Unidos y la presión sionista lograron revocar dicha resolución.

A diferencia del nazismo, en donde se pone énfasis en la “inferioridad” de los judíos, aquí se pone énfasis en la “superioridad” de ellos, que representan la civilización occidental, la prosperidad, el orden y la “pureza”. Ya el título de la obra de Herzl, “El Estado Judío”, es la primera referencia clara a un racismo declarado. No se trata de organizar un estado democrático, (Herzl por lo demás imagina una “república aristocrática”), pluralista, multiracial o como se le quiera llamar, es el estado “judío”, y solo judío. Todos los demás no existen o no valen lo mismo. Y aunque en algún minuto el texto habla de conferir protección e igualdad de derechos a gentes de otras religiones o nacionalidades, lo cierto es que el menosprecio por la población viviente en la “Tierra Prometida” se refleja en el mismo texto, en donde prácticamente no la nombran, como si no existiera. Más explícito en su racismo es el propio Herzl en su correspondencia privada. Así, en carta dirigida al Gran Duque de Bade, (26.04.1896) expresa; “Si la voluntad de Dios nos devolviera nuestra patria histórica, traeremos, como portadores de la civilización occidental, prosperidad, orden y pureza a este rincón abandonado e infestado del Oriente”.

Por otro lado, de modo similar al de los nazis, numerosas leyes consagran el racismo, estableciendo marcadas diferencias en el trato a los judíos que a las personas de otras religiones o culturas que ya habitaban Palestina cuando se crea Israel, a lo que se suma una práctica brutal al respecto, que ha sido reconocida por numerosos países y denunciada y condenada por Naciones Unidas en numerosas oportunidades.

Entre ellas podemos recordar la Ley del Retorno, que permite a los judíos, cónyuges y familiares cercanos de todo el mundo adquirir la ciudadanía israelí, de manera automática por el sólo hecho de emigrar a Israel. Por cierto nada de ello ocurre con los palestinos que se encuentran repartidos por el mundo.

Las leyes y prácticas relacionadas con la propiedad de la tierra administrada por la Autoridad de Tierras de Israel distribuyen a asignan dichas tierras. De modo similar, leyes especiales permiten a judíos solamente construir asentamientos en Cisjordania y otros territorios ocupados.

Una grave discriminación racial se manifiesta también en el financiamiento y recursos destinados a las escuelas y comunidades palestinas que habitan en Israel, y que, no olvidemos, corresponden aproximadamente al 20% de la población de ese país.

Una de las últimas leyes que marcan el carácter racista del sionismo lo constituye la llamada Ley del Estado Nación de 2018, que declara expresamente a Israel como el estado del pueblo judío, otorgándoles a ellos un estatus especial y discriminando a otras minorías religiosas o culturales, como los árabes palestinos o los drusos.

7.    Confinamiento racista. Guetos y Gaza

Por último, queremos destacar la política de confinamiento que ha llevado a nazis y sionistas a enclaustrar a poblaciones enteras en territorios reducidos, limitados, cercados, marcados por la superpoblación, con condiciones de vida insalubres, escasez de alimentos, enfermedades, y en general, bajo condiciones inhumanas de vida, que resultaron además previas al genocidio cometido después.

Conocido es el caso de los guetos judíos creados por el nazismo para encerrar a miles de judíos en diferentes partes de la Europa ocupada por ellos. Los más conocidos fueron los de Varsovia, Cracovia, Lodz, en Polonia. En el gueto de Varsovia fueron confinados unos 400 mil judíos, en el de Cracovia unos 15 mil, y en Lodz, entre 160 y 200 mil. La mayoría de ellos más tarde serían llevados a campos de concentración y exterminados.

El sionismo ha sido más eficiente. En vez de varios guetos, tiene uno, Gaza, con unos 2 millones de habitantes, confinados en un pequeño territorio, cercado y bloqueado por Israel, que ha restringido el movimiento de bienes y personas, hacia y desde Gaza. Y sus habitantes no necesitan ser traslados a campos de exterminio, son asesinados allí mismo todos los días.

 

En recuerdo de los miles de niños asesinados, heridos y mutilados en Gaza, durante el genocidio sionista, al que la humanidad ha sido incapaz de ponerle término.

Fernando García Díaz

29 de diciembre de 2023

El autor agradece la difusión y comentarios de este artículo y autoriza su reproducción por cualquier medio, citando adecuadamente la fuente y el autor.

miércoles, 22 de noviembre de 2023

SOBRE LA "SEGURIDAD" Y SUS ALREDEDORES

 


El tema de la “seguridad”, referida a los problemas relacionados con el delito y la violencia, (también la gente siente “inseguridad” en materia de pensiones, salud, vivienda, etc.) ha vuelto a tomarse la pauta noticiosa en nuestro país. Abandonado parcialmente por las referencias a los Juegos Panamericanos, hoy las portadas de los diarios, los noticieros de las radios y por sobre todo los matinales de la TV, han vuelto a poner este tema en el primer lugar. Hay algunos elementos objetivos para ello, como los secuestros que hemos conocido en las últimas semanas, o el ataque a una carabinera con armas de guerra, como las granadas; pero sobre todo, hay una motivación política tras él, que busca identificar al gobierno del Presidente Boric como responsable de la actual situación, y a la vez llevar agua al molino del “Apruebo”, al momento de plebiscitarse la constitución de la ultraderecha, que pretenden precisamente presentarla como la “Constitución de la Seguridad”. La situación por parte de la derecha es tan grotesca en este sentido, que no temen en tratar de chantajear al gobierno con la amenaza de una acusación constitucional contra la Ministra del Interior, si en dos meses no expulsa a 12 mil migrantes irregulares, cuestión que saben, físicamente imposible.

Indudablemente el tema es serio, relevante para la inmensa mayoría de los chilenos, pero el mirar los árboles no nos puede hacer olvidar el bosque.

Lo primero es recordar que al momento de asumir el gobierno de Gabriel Boric la situación de la seguridad era claramente caótica.

Las frases rimbombantes como “Delincuentes se les acabó la fiesta”, campaña del 2014, o “Plan de Seguridad Frontal contra la Delincuencia y el Narcotráfico”, campaña del 2018, de los gobiernos de Piñera, fueron sólo eso, palabras rimbombantes que se las llevó el viento. (Algo así como el “mejor censo de la historia”). De todas las promesas formuladas en campaña, o no se concretaron o no se tradujeron en resultados positivos. Ejemplo de ello son el “Plan de Seguridad Pública” prometido, la creación de una “Fuerza de Tareas del Narcotráfico”, o la “Defensoría de las Víctimas”. Y más aún, la situación se hizo aún peor, entre otros hechos, como con el viaje Cúcuta, donde no sólo hizo el ridículo frente al mundo buscando la caída del presidente venezolano, sino que alentó la migración irregular, especialmente de venezolanos y colombianos, que hoy nos pasa la cuenta.

No es extraño entonces que dejara como herencia la situación más compleja que ha vivido nuestro país en materia de seguridad, salvado por cierto el período de la dictadura, donde los homicidios, las torturas y los secuestros los cometían los agentes del Estado con la total y absoluta impunidad del gobierno y la complicidad de la Corte Suprema. Sólo por recordar algunas cosas, al comienzo del actual gobierno cuatro problemas se heredaban en un altísimo nivel. Por un lado, los robos de madera, tráfico de drogas y por sobre todo incendios y violencia en la llamada macrozona sur, que eran noticia diaria, y que Piñera había querido solucionar con el “Grupo Multidisciplinario de Operaciones Especiales” de Carabineros, que vestidos cual furibundas tortugas ninjas dispuestas al ataque, sólo empeoraron la situación. Por otro, una migración descontrolada en el norte, que se traducía en carpas en las calles, miles de migrantes caminando por las carreteras, y un pueblo, Colchane, que ya no sabía cómo enfrentar la situación. A lo anterior debemos agregar la continuación de la violencia callejera surgida tras el estallido social, que hacía peligroso el uso de ciertas estaciones del metro, particularmente los viernes, e incluso el tránsito en los alrededores de Plaza Dignidad. Por último, una tasa de homicidios que venía en aumento desde el año 2016 (con una disminución el 2020, por la pandemia). Y todo ello, sin hablar de las reiteradas violaciones a los derechos humanos cometidas durante el estallido social, que significaron la muerte, la ceguera o las lesiones oculares de cientos de personas.

Pero no sólo esto, debemos recordar que las condiciones del Estado para enfrentar esa situación eran también desastrosas. Basta acordarse que el 55% de los vehículos de Carabineros tenían su vida útil vencida, o que hacía 22 años que no se renovaban sus equipos portátiles, que el Servicio Nacional de Aduanas, cuya labor es indispensable para controlar el ingreso de drogas y de armas, carecía de los camiones necesarios para escanear lo que traían los contenedores, que los puestos fronterizos en el norte carecían no sólo de la más elemental tecnología para enfrentar el ingreso ilegal, sino los requisitos básicos para un trabajo en condiciones dignas.

Hoy claramente no hemos solucionado los problemas de seguridad. Pero ha sido este gobierno el que disminuyó los atentados en el sur, hasta hacer casi inexistente el tema de la seguridad en la macrozona sur. También ha sido el gobierno de Boric el que terminó con la violencia en torno a la Plaza Dignidad, y el que ha disminuido considerablemente las migraciones irregulares en el norte. En materia de homicidios, la curva por primera vez, en 8 años, (salvo el periodo de la pandemia como ya lo señalamos) empieza a disminuir.

Debemos estar tranquilos y felices. Claramente no. La inseguridad generada por delitos violentos y la presencia considerable del crimen organizado sigue siendo un problema grave y un tema de primera prioridad. Lo relevante es que por primera vez estamos caminando hacia un enfrentamiento global, serio, orgánico y eficaz. Por primera vez estamos superando las medidas aisladas, a menudo efectistas más que efectivas, (la más efectista y menos efectiva suele ser el aumento desmedido de las penas), y generando políticas públicas que implican coordinaciones, financiamientos, reforzamientos institucionales, mecanismos de control, previsión de resultados, y por sobre todo, abordaje del problema en todas sus dimensiones.

Existen ya múltiples medidas adoptadas, y otras encaminadas a ir cada vez con mayor rigurosidad enfrentando el problema. Entre ellas podemos recordar:

La Política Nacional contra el Crimen Organizado, primera política de esta naturaleza en el país, hoja de ruta que coordina a más de 15 instituciones, entre ellas Carabineros, PDI, Gendarmería, Aduanas, SII, ANI, Ministerio Público, Unidad de Análisis Financiero, etc., que fija metas, y se inicia con un financiamiento de más de 39 mil millones.

Plan Calles sin Violencia, cuyo impacto ha sido significativo en la disminución de los homicidios.

Un papel relevante lo puede llegar a tener el Equipo contra el Crimen Organizado y Homicidios (ECOH), fuerza de tarea recientemente puesta en actividad, integrada por más de 240 profesionales, entre fiscales, policías, analistas, psicólogos y expertos en diversas áreas, cuyo objetivo central es el que señala su nombre, que se enmarca en el Plan Calles sin violencia, y que incluye la creación de un nuevo sistema de inteligencia criminal, entre otras medidas.

Incluso en un área de límites tan difusos como puede ser la narcocultura, entendida como una forma de vida y de socialización, que asume creencias, valores y pautas de conducta propios del narcotráfico, incorporando elementos que dan sentido a la vida y pertenencia a un determinado grupo, cuya importancia no siempre se vislumbra con claridad, se está también golpeando en dos de sus componentes más importantes, los narcofunerales y los narcomausoleos. Impidiéndose los primeros, destruyéndose los segundos.

Y todo esto, reforzado con nuevos equipamientos para las instituciones, entre los cuales se cuentan, nuevos camiones escáner para aduanas, visores nocturnos para el Departamento de Policía Marítima de la Armada, cascos balísticos, chalecos antibalas y anticortes, nuevos vehículos, escudos antidisturbios, para Gendarmería, etc.

Debemos recordar       aquí que precisamente el nuevo presupuesto nacional, en este momento en discusión, tiene sus ejes principales en reactivación económica y generación de empleos, gasto social para pensiones, salud, educación y niñez, y seguridad ciudadana, proyectando más policías, recuperación del espacio público y combate al narcotráfico y al crimen organizado, considerando entre otras medidas, la adquisición de más de 1000 nuevos vehículos policiales, implementación de un sistema automatizado de identificación biométrica, equipamiento tecnológico anticorrupción y contra bandas criminales al interior de las cárceles, etc.

¿Qué es lo que viene?

En nuestra opinión, si bien el camino adoptado es el correcto, tenemos que asumir que la lucha contra el delito y especialmente contra el crimen organizado deberá ser un objetivo permanente del Estado, y que para lograr una situación de relativa seguridad falta todavía mucho por recorrer. En ese sentido, se hace imprescindible al menos:

1. Mejorar la inteligencia, identificando las diferentes organizaciones que operan en el país, la naturaleza de ellas, los vínculos con las surgidas en el extranjero, las relaciones entre las que operan en Chile, así como sus principales líderes,

2. Establecer y cerrar las rutas del ingreso de armas, considerando especialmente que es el poder de fuego lo que hace a las organizaciones más peligrosas,

3. Perseguir e incautar el dinero, toda vez que ello constituye uno de los golpes más efectivos a organizaciones y hasta aquí las cifras logradas son claramente insuficientes.

4. Controlar mejor la migración, fortaleciendo los mecanismos administrativos de expulsión.

 

 Santiago 22 de noviembre de 2023


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Fernando García Díaz: CONTRA EL CRIMEN ORGANIZADO (fernandogarciadiaz2015.blogspot.com) 

viernes, 1 de septiembre de 2023

ESTA VEZ, YO NO ESTARÉ ALLÍ. A 50 años del golpe de Estado

 

Desde hace más de una década, los días 11 de septiembre de cada año, mi compañera, mis hijas, y mis nietos en los últimos años, concurrimos al Estadio Nacional. En una práctica que hoy ya parece una especia de ritual, ponemos velas en su entrada, visitamos la escotilla que aún mantiene las condiciones que tenía todo el estadio en 1973, y luego miramos y fotografiamos como corren los nietos libremente por los distintos espacios de ese recinto deportivo. Es una de nuestras maneras de rememorar a quienes pasaron por allí, o por otros recintos aún peores, víctimas de una dictadura criminal.

Pero este año no lo haré, no estaré allí. Mis hijas me pidieron que los días cercanos al 11 estuviera fuera, y yo accedí.

Fui detenido el 11 de septiembre del 73, recién cumplidos 19 años. Durante más de 4 meses pasé por el Blindado N°2, el Estadio Chile, el Estadio Nacional, las bodegas del barco Andalien, el campo de concentración de Chacabuco, y luego nuevamente en el Estadio Chile, desde donde salí en “libertad”. Fui detenido producto de una denuncia de una vecina de la casa en donde me detuvieron. Más tarde sería denunciado por un ex compañero de colegio ante los esbirros de la Dina y Colonia Dignidad, (mi ficha hoy es parte de ese archivo). Como muchos, no me fui del país. Pasé el resto de la dictadura aquí en Chile, sin poder opinar libremente, desconfiando de todo aquel a quien no conocía. Y 5 brutales años en una universidad, la Católica, (de la Chile me habían echado), en donde no sólo me enseñaron que “el error no tiene derecho”, y por cierto yo estaba en el error y ellos en la verdad, sino que además los “upelientos” éramos frecuentemente denostados, calumniados y ofendidos gratuitamente, por supuesto sin el más mínimo derecho a responder. (De “mal nacidos” nos trató en una oportunidad Sergio Gaete, el decano de la Escuela, que más tarde fue Ministro de Educación de Pinochet). Y cuando en una oportunidad observé a mi profesor de Derecho del Trabajo que lo que decía de Marx era exactamente lo contrario de lo que el autor sostenía, me pasé semanas sintiendo que ello me podía haber delatado y significar la detención, la tortura, la desaparición o la muerte. Después de todo hubo al menos 28 asesinados o desaparecidos entre alumnos y docentes de la U Católica.

Y así fueron 17 años, entre la obligación del silencio, el miedo a ser detenido nuevamente por la dictadura y la convicción profunda de tener que luchar contra ella, y la motivación, también profunda, que si no la derrotábamos nosotros, serían nuestras hijas las que estarían en la calle luchando por la libertad.

Durante más de 20 años creí sinceramente que todo el horror que me tocó vivir, y claramente no fui el prisionero más torturado, ni el que pasó mayor tiempo preso, ni el que vivió esos años en las peores condiciones, no había dejado mayores huellas en mí. Casi como curiosidad, contaba que producto de todo lo pasado, sólo no podía “comer garbanzos”. Si, “comer garbanzos”, y me duró más de 20 años. Y es que en el Estadio Nacional, en un momento en que el hambre era brutal, y mientras una comisión de la Cruz Roja Internacional nos visitaba, y La prensa nos filmaba, nos dieron a comer garbanzos “con carne”…, sólo que la carne estaba podrida. Y yo intenté comerlos…

Y luego vino la realidad. El horror siempre deja huellas, al menos en mí.

Noches de desvelo, y pensamientos recurrentes sobre los golpes, la tortura y la muerte, que aún aparecen, no eran sólo eso. Recordar a Luis Alberto Corvalán o a Ociel Nuñez, volver de los interrogatorios en una frazada sujeta por cuatro compañeros, pues luego de las torturas no podían siquiera caminar, no eran sólo recuerdos. Haber visto el signo de la Unidad Popular hecho en la espalda de un prisionero con un yatagán, tampoco. ¿Y qué decir del encapuchado del Estadio, entregando compañeros a la tortura y la muerte? ¿O que de los militantes de mi base (célula) de las Juventudes Comunistas de Sociología, 2 fueron asesinados, 4 al exilio? ¿Cómo olvidar 40 horas en el suelo, "de guata", con las manos en la nuca, mientras los valientes soldados caminaban sobre nosotros, y luego nos obligaban a levantar los brazos para robarnos anillos y relojes? ¿O la conversación con Littré Quiroga poco antes de que lo asesinaran, y sabiendo él que eso le iba a suceder?

Más allá de eso, o tal vez por eso mismo, he tenido episodios de somatización severos, diagnosticados como “estrés post traumático”. Primero fue una colitis ulcerosa, que me tuvo más de una década en tratamiento farmacológico diario, (y con exámenes regulares para detectar un eventual cáncer de Cólon), y varios meses con tratamiento psiquiátrico, con una especialista en violaciones a los derechos humanos. Luego han venido diferentes episodios.

Hace 10 años, a propósito de los 40 años del golpe, concurrí al campo de concentración de Chacabuco junto a mi familia y decenas de expresos políticos. Pretendía reencontrarme con ex compañeros de prisión y de alguna manera “cerrar un ciclo”. Una semana después ingresé de urgencia a la clínica, por un presunto derrame cerebral. No lo era. Era, “sólo” una amnesia temporal, que me tuvo más de 10 horas sin reconocer a mi familia, sin saber dónde estaba, y hablando incoherencias.

Lo último, un problema cardíaco que me tuvo 4 días hospitalizado, con exámenes invasivos en el pabellón de cirugía, para que el diagnóstico se repitiera, esta vez, nada al corazón, “solo” somatización por estrés post traumático.

En este último caso, y al momento de darme el alta, el médico, que conoció mi ficha, me señaló: “Todas estas somatizaciones son avisos. No hay ninguna seguridad que la próxima también lo sea”.

El próximo 11 de septiembre irán mis hijas y mis nietos al Estadio Nacional.

Pero esta vez, yo no estaré allí.

 

 

Fernando García Díaz

 

Santiago, septiembre de 2023.